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Tiempo y lugar de la prestación laboral

Para hacer efectivo uno de los principios rectores de la política social y económica de nuestra CE (art.40) se encomienda a los Poderes Públicos garantizar el descanso necesario de los trabajadores, mediante la limitación de la jornada laboral, las vacaciones retribuidas, con la finalidad de proteger la salud física del trabajador.

El tiempo en la prestación laboral.

El tiempo de trabajo constituye una de las partes esenciales que conforman el objeto del contrato de trabajo. El trabajador no sólo se obliga a realizar un determinado trabajo y en un determinado lugar, sino a prestarlo durante un tiempo.
La cantidad o tiempo que el trabajador pone a disposición del empresario tiene que estar determinado.
La relevancia de la jornada laboral en las relaciones laborales, suscita, intereses contrapuestos. Por una parte, los trabajadores están lógicamente interesados en reducir la jornada, siempre que ello no conlleve una merma de su salario, y tener el máximo poder de disposición sobre su tiempo; por otra, el empresario está interesado, en controlar al máximo la distribución de la jornada, para adaptarla a las necesidades de la producción y del mercado sin que aumenten sus costes.
En los últimos 20 años, comienzan a introducirse reducciones de la jornada de trabajo como medio de lucha contra el desempleo. Son muchos los condicionantes que operan a la hora de regular el tiempo de trabajo (crisis económica). La actual cobertura legal confirma la posibilidad que se ofrece al empresario para adaptar la jornada y su distribución a sus necesidades productivas.

La jornada de trabajo.

  1. Concepto y límites.

La jornada de trabajo es el tiempo de trabajo que debe el trabajador al empresario, que puede concretarse en determinadas horas al día, a la semana, al mes o al año. El art.34 ET establece una regulación general de la jornada ordinaria, delimitando su duración máxima y fijando un límite, por encima del cual, el trabajo se considerará extraordinario: “la duración de la jornada será la pactada en los convenios colectivos o en el contrato de trabajo, si bien, su duración máxima será de 40 horas semanales de trabajo efectivo en cómputo anual”.
Es por ello, que mediante convenio colectivo o por acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores, se puede establecer una distribución irregular de la jornada a lo largo del año, debiendo respetar en todo caso, los períodos mínimo de descanso diario y semanal previstos en la Ley.
Los límites diarios de la jornada laboral se establecen de dos formas: una fijando un descanso obligado entre el final de la jornada y el comienzo de la siguiente, de 12 horas. Y otra, limitando el trabajo efectivo de la jornada ordinaria en 9 horas.
Se excepciona a los menores de 18 años que no podrán realizar más de 8 horas diarias de trabajo efectivo incluyendo, en su caso, el tiempo dedicado a la formación, lo haga para uno o más empresarios (art.34.3 párr.3 ET).

Tipos de jornada: jornada partida, continuada e intensiva.

Se considera jornada continuada, aquélla en la que la prestación de trabajo se realiza de forma ininterrumpida, siendo, por el contrario la jornada partida, aquélla en la que hay un descanso ininterrumpido de una hora como mínimo, normalmente para efectuar la comida. La jornada intensiva, es una modalidad de jornada continuada que se establece en períodos concretos del años, generalmente en los meses de verano, y en determinados sectores.
Con independencia del tipo de jornada, cuando su duración sea de más de 6 horas seguidas, se establece el derecho a un período mínimo de descanso durante la misma no inferior a 15 minutos. Este tiempo de descanso, no tiene la consideración como de trabajo efectivo y por tanto no es retribuido ni cuenta como tiempo de trabajo. Ahora bien, puede pactarse en convenio colectivo o en contrato individual un mayor tiempo de descanso y considerarlo como de trabajo efectivo, siendo por tanto computable como tal y remunerado.
Para los menores de 18 años se establece un período de descanso de 30 minutos si la jornada es de más de cuatro horas y media diarias (art.34.4 ET).

Reducciones de jornada.

Existen supuestos en los que procede una reducción de jornada, habida cuenta de las características de la situación personal o familiar del trabajador. Tendrán derecho a una reducción de jornada de trabajo, con una disminución proporcional del salario, al de al menos un tercio, y como máximo de la mitad de la duración de aquélla. Aquellos que tengan la responsabilidad de la asistencia y cuidado directo de algún menor de 6 años o a un minusválido físico, psíquico o sensorial, que no desempeñe una actividad retribuida. Este derecho también se concede a quines tenga que encargarse del cuidado directo de un familiar, hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, que por razones de edad, accidente o enfermedad no puedan valerse por sí mismos, y que no desempeñen una actividad retribuida (art.37.5 ET).
Estos derechos corresponden por igual y de forma indistinta a hombres y mujeres. No obstante, si dos o más trabajadores de la misma empresa coincidieran con este derecho por el mismo motivo, el empresario podrá limitar su ejercicio simultáneo por razones justificadas de funcionamiento de la empresa.
También se reconoce el derecho a las trabajadoras, por lactancia de un hijo menor de 9 meses, a una hora de ausencia de trabajo, que podrán dividir en dos fracciones. La mujer podrá sustituir este derecho por una reducción de la jornada en media hora. Este permiso podrá ser disfrutado indistintamente por la madre o por el padre, en caso de que ambos trabajen (art.37.4 ET).
Tanto en un supuesto como en otro, la concreción horaria y la determinación del período de disfrute de la reducción de jornada por guarda legal o lactancia, corresponde determinarlo al trabajador. Su finalización debe comunicarla al empresario con 15 días de antelación
Además de los casos de lactancia y guarda legal, el ET (art.37.4.bis introducido por la Disposición Adicional Octava de la Ley 12/2001, de 9 de julio), establece que en los casos de nacimientos de hijos prematuros o que por cualquier otra causa, deban permanecer hospitalizados a continuación del parto, la madre o el padre tendrán derecho a ausentarse del trabajo durante una hora. Asimismo, tendrán derecho a reducir su jornada de trabajo hasta un máximo de dos horas, con la disminución proporcional del salario.
Por último, se prevé una reducción de jornada por formación práctica en seguridad e higiene, proporcional al tiempo que se invierta en formación práctica que el empresario está obligado (art,19.4 ET y art.19 Ley Prevención Riesgos Laborales).

Las horas extraordinarias.

Son aquellas horas de trabajo que se realicen sobre la duración máxima de la jornada (art.35.1ET). No se considerarán horas extraordinarias las horas de trabajo que rebasen la jornada máxima semanal de 40 horas pero no superen la jornada ordinaria anual en la distribución semanal que se hubiese pactado.
La prestación de servicios en horas extraordinarias es voluntaria por parte del trabajador, salvo que su realización se hubiera pactado en convenio colectivo o contrato individual de trabajo. En situaciones de necesidad debidamente probadas, la buena fe contractual exige que el trabajador no se niegue a realizarlas. Si no existe pacto que obligue al trabajador a realizar horas extraordinarias, ni situaciones de emergencia, el trabajador no puede ser despedido, si se negase a realizarlas.
En materia de retribución, el ET permite que, por convenio colectivo o, en su defecto, contrato individual, se opte entre abonarlas, sin que en ningún caso su retribución pueda ser inferior al valor de la hora ordinaria, o compensarlas por tiempos equivalentes de descanso retribuido. En ausencia de pacto expreso, se entenderá que las horas extraordinarias realizadas deberán ser compensadas mediante descanso, dentro de los cuatro meses siguientes a su realización (art.35.1 ET).
La Ley establece como límite máximo de horas extraordinarias el de 80 anuales, sin incluir las horas extraordinarias que hubieran sido compensadas por descanso dentro de los cuatros meses siguientes de su realización, ni las trabajadas para prevenir o reparar siniestros y otros daños extraordinarios y urgentes. En el caso de trabajadores que realicen una jornada en cómputo anual inferior a la jornada general de la empresa, se reduce dicho límite máximo.
No se fija otro límite para el número máximo de horas extraordinarias al día que el general de que entre una jornada y otra medien doce horas.
Para garantizar el respeto de los límites legal o convencionalmente establecidos, el empresario debe cumplir una serie de obligaciones:

  1. Registrar diariamente las horas extraordinarias realizadas.
  2. Entrega al trabajador de un resumen de las horas extraordinarias realizadas durante el mes.
  3. Comunicación mensual a los representantes de los trabajadores.

Los menores de 18 años no pueden realizar horas extraordinarias. Tampoco los trabajadores a tiempo parcial, salvo en los supuestos de prevención de riesgos o reparación de daños extraordinarios y urgentes.

Jornadas especiales de trabajo.

Son aquellas que difieren en algún aspecto de la normativa laboral común en materia de jornada motivada por la necesidad de adaptar las normas generales a las características y necesidades específicas de determinados sectores y trabajos.
El art.34.7 ET “autoriza al Gobierno para establecer, a propuesta del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y previa consulta a las organizaciones sindicales y empresariales más representativas, ampliaciones o limitaciones en la ordenación y duración de la jornada de trabajo y de los descansos para aquellos sectores y trabajos que por sus peculiaridades así lo requieran”. Las jornadas especiales de trabajo se han regulado en el Real Decreto 1561/1995, de 21 de septiembre.
Existen distintas actividades que, por las condiciones en que se desarrollan, toleran una ampliación de jornada, que se efectúa de forma diversa reduciendo los descansos entre jornadas o los descansos semanales, acumulándolos en determinados períodos. En este grupo se encuentran: los empleados de fincas urbanas, guardas y vigilantes no ferroviarios, las labores agrícolas, forestales y pecuarias que pueden ampliar la jornada a 20 horas semanales según temporada, la actividad de comercio y hostelería, que pueden por convenio colectivo o pacto acumular hasta en cuatro meses parte del descanso intersemanal en temporada alta o, la actividad de transportes y trabajos en el mar.
Caben además, otras ampliaciones como consecuencia de ciertas consideraciones o condiciones específicas, con independencia del sector de actividad en la que se produzca. Es el caso de los trabajos realizados a turnos, los trabajos de puesta en marcha y cierre de los demás, los trabajos en condiciones especiales de aislamiento o lejanía, los trabajos en actividades con jornadas fraccionadas y el trabajo nocturno.
Los trabajos de puesta en marcha y cierre, y a las jornadas fraccionadas:

  1. El tiempo de trabajo de los trabajadores cuya acción pone en marcha o cierra la de los demás, puede ampliarse por el tiempo estrictamente necesario para ello, en la forma y con la compensación que se acuerde entre las partes. Este tiempo no computará a efectos de la duración máxima de la jornada ordinaria ni para el límite máximo de las horas extraordinarias, sin perjuicio de la necesidad de respetar los descansos entre jornadas y semanal previstos en la Ley o, en su caso, los específicos de carácter sectorial del propio Real Decreto.

La regulación de los trabajos en jornada fraccionada, constituye la principal novedad del Real Decreto. En síntesis, la regulación permite que el descanso entre jornadas se reduzca a un mínimo de 9 horas, frente a las 12 previstas con carácter general, siempre que concurran los siguientes requisitos:

  1. Que se trate de una “actividad con jornadas fraccionadas”, definida como aquella del sector servicios que, sin exceder en su duración total de la de la jornada ordinaria pactada, deba extenderse de forma discontinua a lo largo de un período de tiempo de duración superior a 12 horas, de manera que no resulte posible mantener un descanso de 12 horas entre el fin de una jornada y el comienzo de la siguiente.
  2. Que la reducción del descanso hasta el mínimo de 9 horas se haya pactado en convenio colectivo o acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores.
  3. Que el trabajador afectado disfrute durante la propia jornada de trabajo de un período de descanso compensatorio ininterrumpido de duración no inferior a 5 horas.

En cuanto a las limitaciones de jornada, en esta misma normativa se recogen supuestos de limitación de jornada que traen su causa, esencialmente, en las condiciones en las que se desarrolla la actividad, ya sea por una mayor exposición al riesgo o por razones de penosidad en función del lugar en los que se presentan factores como humedad, temperatura, postura o forma de trabajo o la concurrencia de algunos de ellos. La reducción oscila entre jornadas máximas de 30 a 38 horas semanales, con descansos de recuperación durante la jornada diaria.
Por el Real Decreto 285/2002, de 22 de marzo, se ha regulado la jornada de trabajo en el mar, dando una nueva redacción a los correspondientes artículos del RD1561/1995 (arts 15 a 18.bis). Se establece, para el trabajo en el mar, un límite de jornada diaria, de 12 horas, salvo supuestos de fuerza mayor o cuando se trate de proveer al buque de víveres o combustible en caso de apremiante necesidad, descarga urgente por deterioro de la mercancía, o atención debida por maniobras de entrada y salida a puerto, atraque, desatraque y fondeo. En todo caso, y salvo en supuestos de fuerza mayor para garantizar la seguridad inmediata del buque o de las personas o carga, o para socorrer a otros buques que corran peligro en alta mar, la jornada total resultante no podrá exceder en ningún caso de 14 horas por cada período de 24 horas, ni de 72 horas por cada período de 7 horas.

Horario de trabajo.

  1. Concepto y modalidades.

Es la distribución concreta del tiempo de trabajo durante la jornada laboral sea ésta continuada o partida. Por consiguiente indica, las horas de comienzo y fin de trabajo y, en su caso, las interrupciones por descanso.
La fijación del horario, indisolublemente ligado a la jornada, es un instrumento fundamental de flexibilización que permite una distribución desigual y muy variada de la misma en días, semanas y meses del año, en función de las necesidades de la actividad empresarial y del mercado.
En la fijación del horario se puede adoptar dos sistemas:

  1. Horario rígido, en el que los trabajadores deben iniciar su jornada laboral y permanecer en sus puestos de trabajo desde la hora fijada como inicio hasta la prevista para la terminación.
  2. Horario flexible, en el que el trabajador debe permanecer en el lugar de trabajo durante determinadas horas, pudiendo elegir la hora de entrada y salida dentro de ciertos márgenes, generalmente con un bloque horario rígido. En ocasiones se establecen un crédito o déficit de horas (bolsa de horas) que se va saldando en cómputos semanales o mensuales.

La modalidad de horario puede pactarse colectiva o individualmente, si bien, en defecto de pacto, su determinación corresponde al empresario, respetando los límites de las disposiciones legales o convencionales.

  1. Trabajo nocturno y a turnos.

El art. 36 ET contempla distintos momentos o modos en los que se puede prestar la actividad: el trabajo que se realiza por la noche o el prestado en régimen de turnos. En ambos, concurren al menos dos notas negativas en comparación con la forma más habitual de ejecutar la prestación laboral: la mayor penosidad que acarrea para el trabajador la realización de su trabajo en estas condiciones con la repercusión para la salud que comporta, y los efectos en su esfera personal y familiar.
Es trabajo nocturno el realizado entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana. Tiene la consideración de trabajador nocturno aquel que realice normalmente en período nocturno una parte no inferior a 3 horas de su jornada diaria de trabajo, así como aquel que se prevea que puede realizar en tal período una parte no inferior a un tercio de la jornada de trabajo anual.
Debido al penosidad y los daños que puede acarrear a la salud física y psíquica del trabajador el desempeño del trabajo en horario nocturno, se le imponen al empresario, los siguientes límites y obligaciones:

  1. El empresario deberá informar de ello a la autoridad laboral.
  2. La jornada de los trabajadores nocturnos no podrá exceder de 8 horas diarias de promedio en un período de referencia de 15 días.
  3. Los trabajadores no podrán realizar horas extraordinarias.
  4. Un trabajador en régimen de trabajo a turnos no podrá estar más de dos semanas consecutivas en el turno de noche, salvo adscripción voluntaria.
  5. Los trabajadores nocturnos deberán gozar en todo momento de un nivel de protección en materias de salud y seguridad adaptado a la naturaleza de su trabajo y, en concreto, de unos servicios de protección y prevención apropiados y equivalentes a los de los restantes trabajadores de la empresa.
  6. El empresario debe garantizar a los trabajadores nocturnos una evaluación gratuita de su salud antes de su afectación a un trabajo nocturno, y posteriormente, a intervalos regulares, en los términos que establezca la normativa específica en la materia.
  7. El trabajador nocturno, tiene derecho a ser cambiado a un puesto de trabajo diurno que exista en la empresa para el que sea profesionalmente apto.

El trabajador nocturno tendrá una retribución específica que se determinará en la negociación colectiva, salvo que el salario se haya establecido atendiendo a que el trabajo sea nocturno por su propia naturaleza o se haya acordado la compensación de este trabajo por descanso (art.36.2ET).
El trabajo en régimen de turnos, es toda forma de organización del trabajo en equipo según la cual los trabajadores ocupan sucesivamente los mismos puestos de trabajo, según un cierto ritmo, continuo o discontinuo, implicando para el trabajador la necesidad de prestar sus servicios en horas diferentes en un período determinado de días o de semanas.
En las empresas que tengan procesos productivos continuos durante las 24 horas del día, para la organización del trabajo a turnos, se tendrá en cuenta la rotación de los turnos para que ningún trabajador esté en turno de noche más de dos semanas consecutivas, salvo adscripción voluntaria.
Las empresas que por la naturaleza de su actividad realicen el trabajo en régimen de turnos, incluidos los domingos y días festivos, podrán efectuarlo bien por equipos de trabajadores que desarrollen su actividad por semanas completas, o contratando personal para completar los equipos necesarios durante uno o más días de la semana.
El art.23.1.a ET, establece que el trabajador que cursa con regularidad estudios para la obtención de un título académico o profesional goza de preferencia para elegir turnos. Sin embargo, la jurisprudencia ha matizado este derecho al ponderar su estricta aplicación con otros deberes laborales comprometidos que limiten o no hagan posible acceder al cambio (contrato específico para realizar un determinado turno).
El RD 1561/1995, de 21 de septiembre, sobre jornadas especiales de trabajo, prevé, en materia de descanso diario para el caso de trabajo a turnos, la posibilidad de reducir éste a un mínimo de 7 horas en el día en que se produzca el cambio de turno del trabajador, compensándose la diferencia hasta las 12 horas establecidas con carácter general en los días inmediatamente siguientes.

 


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