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Estás en: Inicio > Riesgos higiénicos > Acción de los tóxicos en el organismo

Cuando los tóxicos penetran en el organismo pueden producir alteraciones o lesiones de tipo estructural —destrucción total o parcial de las células que, en función de la magnitud, pueden ir desde necrosis al deterioro de la membrana celular—, o lesiones de tipo funcional —como pueden ser alteraciones del ADN o la inhibición de la acción enzimática—.
De forma general entre los principales tipos de efectos que producen los tóxicos que afectan al ser humano, podemos distinguir, por un lado la relación entre el tóxico y la parte afectada y, por el otro, la relación entre el tóxico y el tipo de efectos:
 Relación tóxico parte afectada
• Tóxicos alérgicos o sensibilizantes: afectan al organismo porque el tóxico, que se introduce en la estructura de las proteínas, genera una respuesta inmune del cuerpo, que produce anticuerpos e histamina con la aparición de picor, ampollas, etc. llegando a producir una sensibilización en la cual, una cantidad mínima de tóxico, origina un efecto desmedido. Se puede citar por ejemplo, las dermatitis de contacto por formaldehido o mercurio…
• Tóxicos anestésicos: afectan al sistema nervioso central, sobre todo al cerebro.
Como ejemplos tenemos los disolventes que actúan produciendo efectos narcóticos o depresivos, y que pueden llegar a causar lesiones irreversibles y graves; mencionar también el talio, mercurio y organofosfatos.
• Tóxicos asfixiantes: afectan a los tejidos haciendo que no les llegue oxígeno.
En el caso, por ejemplo del butano, el metano o el dióxido de carbono, esta falta de oxígeno tiene su acción fuera del organismo, pues desplazan el oxígeno de la atmósfera disminuyendo su concentración. En el caso del monóxido de carbono esta acción se produce dentro del organismo, pues este compuesto tiene más afinidad química a la hemoglobina que el oxígeno.
• Tóxicos cancerígenos: afectan a la estructura del ARN (ácido ribonucleico) y al ADN (ácido desoxirribonucleico). En este último caso, las alteraciones pueden producir efectos mutágenos (alteraciones hereditarias), carcinógenos (crecimiento y proliferación incontrolado de las células), o teratógenos (malformaciones en la descendencia).
• Tóxicos corrosivos: afectan por acción química a la destrucción de tejidos sobre los que actúan. Ejemplos de este tipo los tenemos en los ácidos y bases como el ácido sulfúrico, el ácido nítrico, o el hidróxido de sodio.
• Tóxicos irritantes: afectan al tejido con el que están en contacto inflamándolo.
Si el tóxico penetra por inhalación es importante su solubilidad para conocer el lugar del aparato respiratorio donde va a actuar. Por ejemplo, si es muy soluble en agua como el amoniaco o el ácido clorhídrico, afectará a las vías respiratorias superiores; si es poco soluble en el agua como por ejemplo el óxido de nitrógeno, actuará sobre el pulmón, aunque siempre existen excepciones. En el caso de tareas de soldadura en la que se producen humos y gases comomonóxido o dióxido de carbono, la afectación es pulmonar, y en el caso de aerosoles,
cuanto más pequeño sea el tamaño mayor será la acción irritante.
• Tóxicos neumoconióticos: afectan al tejido pulmonar produciendo neumopatías o fibrosis por la inhalación prolongada de partículas como pueden ser polvos, humos o fibras. Según el efecto que produzcan en los pulmones pueden clasificarse como inertes o neumoconióticos. En este último caso, tenemos neumoconiosis benignas –como la siderosis (polvo de óxido de hierro), aluminosis (polvo de óxido o hidróxido de aluminio) o la antracosis (polvo de carbón) –, y neumoconiosis nocivas, -–silicosis (polvo de sílice), asbestosis (fibra de asbesto) o beriliosis (polvo o humo de berilio) –.
• Tóxicos sistémicos: afectan a órganos o sistemas específicos cuando el tóxico es absorbido y distribuido por el cuerpo.
- Tóxicos que actúan sobre la piel: además de los tóxicos irritantes, ya comentados, existen sustancias como los ácidos inorgánicos o los alcoholes que pueden aumentar o disminuir la capacidad sudorípara, o lubricantes industriales que pueden infectar los folículos pilosos.
- Tóxicos que alteran el hígado, como pueden ser el tetracloruro de carbono, o el tetracloroetano.
- Tóxicos que alteran los riñones, como pueden ser los hidrocarburos halogenados o los fosfatos insolubles.
- Tóxicos que actúan en la sangre o en el sistema hematopoyético, como por ejemplo, la anilina, los nitritos, el benceno o la toluidina.
 Relación tóxico y tipo de efectos
• Locales o generales: en el primer caso, se manifiestan en el lugar de contacto del tóxico con el cuerpo, y en el segundo caso, aparecen en puntos más alejados del lugar de contacto.
• Agudos o crónicos: en este caso responden a la duración y evolución clínica.
Los efectos agudos se manifiestan de forma rápida en un corto período de tiempo, en el caso de los efectos crónicos, se manifiestan a más largo plazo permaneciendo latentes desde la exposición.
• Reversibles o irreversibles: hacen referencia a la posibilidad de recuperación del cuerpo tras la exposición al tóxico. En el primer caso será posible una recuperación completa y en el segundo caso esto será totalmente imposible.
• Acumulativos o no acumulativos: en este caso, los primeros tardan más en eliminar el tóxico del organismo y van siendo acumulados, en el segundo la eliminación se hace de forma más rápida.
• Estocásticos o no estocásticos: en el primer caso, la posibilidad de que se produzca un efecto aumenta con la dosis recibida, por ejemplo, las sustancias carcinógenas, y en el segundo, la intensidad o gravedad depende de la dosis, por ejemplo los productos irritantes.

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