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4.1 Almacenamiento, manipulación y transporte de los productos químicos 4.1.1 Almacenamiento de productos químicos
Es indudable que hoy en día los productos químicos cada vez tienen mayor presencia en el trabajo, y fueron extendiéndose a numerosas ramas de actividad (plantas químicas, talleres, explotaciones agrarias, peluquerías...), sobre todo en los países desarrollados. Se estima que el número de productos químicos distintos que se manejan en los procesos industriales ya superan los 200.00013 y aunque, una gran parte de ellos no representa peligro para los trabajadores/as en condiciones normales de manipulación, otros muchos por el contrario, son peligrosos y pueden
causar graves accidentes que no afectan solo a trabajadores/as, también lo hacen sobre personas foráneas a la empresa, sobre equipos, instalaciones y sobre el medio ambiente.
Con el término almacenamiento nos referimos al conjunto de recipientes, independientemente del tipo, que pueden contener o hayan contenido productos químicos sólidos, líquidos o gaseosos, localizados en el interior o exterior del edificio, incluyendo los tanques y/o depósitos, sus cubetos de retención, las vías de circulación y separación, los conductos de conexión y las zonas e instalaciones anexas a las de carga, descarga y tránsito.
Estos recipientes pueden ser fijos o móviles. Los primeros están constituidos por tanques o depósitos de gran capacidad, en superficie o enterrados y los segundos, son todos aquellos recipientes susceptibles de ser movidos con una capacidad máxima de 3.000 litros.
Por lo general, el almacenamiento de productos químicos no suene causar muchos accidentes
en cuanto a número, aunque los pocos que se producen pueden llegar a ser bastante graves. El almacenamiento prolongado, representa en sí mismo un riesgo por la formación de peróxidos inestables que pueden formar algunas sustancias, en otros casos por la polimerización de la sustancia, o otros en los que el envase puede deteriorarse por envejecimiento, ataque químico, rotura..., además de la descomposición lenta de la sustancia con acumulación de gas que puede romper el recipiente.

Los riesgos van a depender de la peligrosidad de la sustancia, de la cantidad almacenada, de la organización y distribución del almacén, del mantenimiento de las condiciones de seguridad y del comportamiento de los trabajadores/as.
El almacenamiento, carga, descarga y trasvase de productos químicos peligrosos está regulado en el Real Decreto 379/2001, por lo que se aprueba el Reglamento de Almacenamiento de Productos Químicos (RAPQ) y sus Instrucciones Técnicas Complementarias (ITCs)14,15,16. Este reglamento y sus ITCs, son de aplicación para instalaciones de nueva construcción, así como para las ampliaciones o modificaciones de las ya existentes.

Actuaciones básicas para el almacenamiento de productos químicos
Como ya se ha comentado, la primera información a la que se puede acceder sobre la peligrosidad de una sustancia o mezcla que se está utilizando, está en la etiqueta del producto en la que constan:
 identificación del producto/proveedor/distribuidor.
 identificación del prodcto químico, pictogramas.
 palabras de advertencia en las que se indica una mayor o menor gravedad del peligro de forma rápida.
 indicaciones de peligro (frases H, frases que permiten identificar y complementar determinados riesgos mediante la descripción del tipo de peligro, antiguas frases de riesgo R).
 consejos de prudencia (frases P, recomendaciones para la adopción de medidas a tomar que reducen o previenen los efectos adversos causados por la exposición a un producto peligroso, antiguas frases de seguridad S). Además de la etiqueta, también se puede obtener información del producto en la ficha de datos de seguridad (FDS), que puede ofrecer multitud de información
útil para, además de conocer la sustancia o mezcla, conocer los riesgos a los que se está expuesto. En su apartado 7, se hace referencia, concretamente, a la manipulación y almacenamiento del producto.
Para cualquier tipo de almacenamiento, hay que tener en cuenta algunas actuaciones básicas que se recogen a continuación a modo de esquema. En cualquier caso, no se debe olvidar, que para cada producto concreto existen, además, una serie de condicionantes, por lo que para más información, deberá ser consultado el Real Decreto 379/2001 (RAPQ) y sus Instrucciones Técnicas Complementarias

Incompatibilidades de sustancias y mezclas y reacciones

Para evitar reacciones de las sustancias entre sí, o con los recipientes que las contienen, debemos tener en cuenta los siguientes puntos:
 Guardar los recipientes cerrados herméticamente.
 Almacenar separadamente los productos químicos que puedan reaccionar entre sí produciendo vapores, humos o explosiones.
 Las sustancias que ataquen el vidrio deben conservarse en recipientes metálicos o de vidrio parafinado interiormente.
 Las sustancias que se descomponen con la luz, deberán guardarse en recipientes de vidrio oscuro u opaco.
 Los recipientes con líquidos volátiles deben estar protegidos contra la acción directa de los rayos solares, fuentes de calor e instalaciones eléctricas.
 Los metales alcalinos deben conservarse con una capa de líquido con elevado punto de ebullición (petróleo, aceite de parafina), y el fósforo blanco bajo una capa de agua, compensando las pérdidas de líquido inmediatamente.
Tipos de envases de almacenamiento
Podemos encontrar los productos químicos en diferentes tipos de envases, todos ellos de seguridad, certificados, y que cumplan la normativa vigente en función del tipo de sustancia o mezcla que vayan a contener y de los riesgos de los mismos.
Básicamente existen tres tipos de recipientes:

 de vidrio: resistentes para la mayoría de los productos. Tienen como inconveniente su fragilidad, por eso, por lo general, se utilizan para almacenar pequeñas cantidades. Aquellos que contengan sustancias muy peligrosas, no deberían superar los 2 litros de capacidad.
 de plástico (polietileno, cloruro de polivinilo o polipropileno): aunque son muy resistentes a diferentes sustancias y a los golpes, sufren con el tiempo un proceso de deterioro que se acelera se están expuestos al sol. Su capacidad varía de 1 - 225 litros. Es conveniente que sean de formas simples, con superficies estriadas, que facilitan la sujeción del envase y que lleven un asa de sujeción.
Tienen una buena estanqueidad y no son recomendables para guardar productos inflamables.
 de metal (acero, inox, aluminio): son los más empleados en la industria por ser los más seguros. Su capacidad es muy variable pudiendo llegar las 45 litros y, en este caso hablamos de bidones. Deberá evitarse su transporte rodando o a mano, evitando apilar unos sobre otros, debiendo comprobar su estado periódicamente.
Es conveniente que la temperatura se mantenga entre los 10ºC y los 60ºC, que estén en lugares ventilados y protegidos de agentes atmosféricos.
Para guardar líquidos inflamables, deberán utilizarse recipientes metálicos de seguridad con cierre hermético y válvula de seguridad, en algunos casos están revestidos interiormente para evitar la corrosión.
Formas de almacenamiento
El almacenamiento de productos químicos en recipientes móviles se puede hacer, a grandes rasgos, de tres formas en función de la normativa e instrucciones técnicas, que pueden ser consultadas para más detalle:
 Armarios protegidos; sobre todo para productos inflamables y combustibles, y que deben tener una resistencia al fuego RF-15, con capacidad máxima para 500 litros.
 Salas de almacenamiento; interiores (dentro del edificio), anexas (dentro del edificio y con alguna pared que de la al exterior), o separadas (no tiene paredes comunes con el edificio).
 Almacenamientos industriales; destinados exclusivamente al almacenamiento
de productos químicos y pueden ser interiores o exteriores.

Para evitar reacciones de las sustancias entre sí, o con los recipientes que las contienen, debemos tener en cuenta los siguientes puntos:
 Guardar los recipientes cerrados herméticamente.
 Almacenar separadamente los productos químicos que puedan reaccionar entre sí produciendo vapores, humos o explosiones.
 Las sustancias que ataquen el vidrio deben conservarse en recipientes metálicos o de vidrio parafinado interiormente.
 Las sustancias que se descomponen con la luz, deberán guardarse en recipientes de vidrio oscuro u opaco.
 Los recipientes con líquidos volátiles deben estar protegidos contra la acción directa de los rayos solares, fuentes de calor e instalaciones eléctricas.
 Los metales alcalinos deben conservarse con una capa de líquido con elevado
punto de ebullición (petróleo, aceite de parafina), y el fósforo blanco bajo una capa de agua, compensando las pérdidas de líquido inmediatamente.
Tipos de envases de almacenamiento
Podemos encontrar los productos químicos en diferentes tipos de envases, todos ellos de seguridad, certificados, y que cumplan la normativa vigente en función del tipo de sustancia o mezcla que vayan a contener y de los riesgos de los mismos. Básicamente existen tres tipos de recipientes:

(1) Se podrán almacenar conjuntamente si los productos corrosivos no están envasados en recipientes frágiles
(2) Se podrán almacenar juntos si se adoptan ciertas medidas preventivas. Son criterios generales.
 de vidrio: resistentes para la mayoría de los productos. Tienen como inconveniente su fragilidad, por eso, por lo general, se utilizan para almacenar pequeñas cantidades. Aquellos que contengan sustancias muy peligrosas, no deberían superar los 2 litros de capacidad.
 de plástico (polietileno, cloruro de polivinilo o polipropileno): aunque son muy
resistentes a diferentes sustancias y a los golpes, sufren con el tiempo un proceso de deterioro que se acelera se están expuestos al sol. Su capacidad varía de 1 - 225 litros. Es conveniente que sean de formas simples, con superficies
estriadas, que facilitan la sujeción del envase y que lleven un asa de sujeción.
Tienen una buena estanqueidad y no son recomendables para guardar productos inflamables.
 de metal (acero, inox, aluminio): son los más empleados en la industria por ser los más seguros. Su capacidad es muy variable pudiendo llegar las 45 litros y, en este caso hablamos de bidones. Deberá evitarse su transporte rodando o a mano, evitando apilar unos sobre otros, debiendo comprobar su estado periódicamente.
Es conveniente que la temperatura se mantenga entre los 10ºC y los 60ºC, que estén en lugares ventilados y protegidos de agentes atmosféricos.
Para guardar líquidos inflamables, deberán utilizarse recipientes metálicos de seguridad con cierre hermético y válvula de seguridad, en algunos casos están revestidos interiormente para evitar la corrosión.
Formas de almacenamiento
El almacenamiento de productos químicos en recipientes móviles se puede hacer,
a grandes rasgos, de tres formas en función de la normativa e instrucciones técnicas,
que pueden ser consultadas para más detalle:
 Armarios protegidos; sobre todo para productos inflamables y combustibles, y que deben tener una resistencia al fuego RF-15, con capacidad máxima para 500 litros.
 Salas de almacenamiento; interiores (dentro del edificio), anexas (dentro del edificio y con alguna pared que de la al exterior), o separadas (no tiene paredes comunes con el edificio).
 Almacenamientos industriales; destinados exclusivamente al almacenamiento de productos químicos y pueden ser interiores o exteriores.


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Documentación de prevención de riesgos laborales elaborada por Ibermutuamur Corporación mutua


 

 
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