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El artículo 7, párrafo 3, del Convenio núm. 81 y el artículo 9, párrafo 3, del Convenio núm. 129 añaden que los inspectores del trabajo deberán recibir una formación adecuada, lo que se plasma en la mayor parte de los países en la existencia (con mayor o menor desarrollo) de programas, escuelas y planes de formación generales, iniciales, y de formación continua.
En efecto son muchos los sistemas y propuestas de formación que se ponen en práctica en los diferentes países, abarcando desde la formación general proporcionada por las diferentes escuelas de administración pública, pasando por acuerdos con universidades o centros de formación externa, o de forma más específica, a través de centros de formación propios, o programas ad hoc organizados por el propio ministerio. No obstante, son numerosos los países que no cuentan con un plan o programa nacional de formación que prevea de forma articulada cubrir las necesidades especificas de los inspectores, existiendo más bien, cursos esporádicos sobre temas concretos y en función de la existencia de presupuesto (generalmente de organizaciones internacionales o cooperación bilateral).
Las escuelas de formación de inspectores y las entidades prestatarias
La existencia de centros específicos de formación para funcionarios (o categorías de funcionarios), tienen origen histórico en algunas administraciones tradicionales y en particular en el sistema de Administración Público francés. Existen escuelas de Administración Pública tanto en Europa (por ejemplo Francia, España, Irlanda, Países Bajos, Rusia, Suecia), como en Asia (Corea del Sur, Filipinas, Tailandia). Igualmente existe una escuela de Administración Pública en Canadá y en numerosos países africanos.
En general estas escuelas se encargan de la formación general del personal sometido al estatuto funcionarial y provén formación genérica que se aplica a todo el personal de la Administración.
No obstante, las escuelas de formación específicas para inspectores o funcionarios de administraciones de trabajo siguen siendo aún minoritarias. Siguiendo los pasos del modelo francés INTEFP (Institut National du Travail, de l’Emploi et de la Formation Professionnelle) algunos países han creado centros específicos para la formación de inspectores. Este es el caso de Argelia (INT- Institut National du Travail), Bulgaria, Polonia (OSPIP - Centro de formación de inspectores de trabajo), Rumania (CPPPIM- Centro de Formación y perfeccionamiento de la Inspección de trabajo) y Túnez (INTEAS- Instituto Nacional de Trabajo y Estudio sociales), habiéndose establecido recientemente la escuela española de inspección de trabajo y seguridad social y estando en proceso de formación la escuela de inspección en Brasil.
En Jordania se ha creado un centro nacional de Formación con apoyo de la OIT, que realiza actividades regulares de formación ad hoc, aunque no se tiene una estructura programada de cursos, en forma de currículo permanente.
En India, las tres inspecciones de trabajo (general, seguridad y salud, y minas) contemplan la formación de sus inspectores a través de cursos que realizan varios institutos laborales de formación a nivel central y estatal. Estos centros de formación proporcionan diferentes currículos, sobretodo curso de introducción para nuevos contratados.
En Bélgica, la formación se realiza también a través de convenios de colaboración con instituciones de formación y en instituciones estatales técnicas para los expertos con bagaje de ingeniería. Este es también el caso de HSE en el Reino Unido que en colaboración con la Universidad de Warwick ha elaborado el programa de postgraduados necesario para tener el estatus de inspector (ver supra). El programa se desarrolla en un periodo de cuatro años, incluyendo cuatro módulos básicos: evaluación de riesgos, Higienes y salud ocupacional, conocimiento sobre negocios y estudios sobre competencias sociales.
Las entidades prestatarias de la formación son, como se ha venido señalando de diversa naturaleza. En algunas regiones son los centros de administración pública nacionales los que coordinan la formación de inspectores, en particular la formación inicial, que es de carácter general para todos los funcionarios (es la fórmula habitual por ejemplo en los países de lengua francesa de África). En algunos países, esencialmente en algunos de Europa, en EEUU, en Australia y en Brasil son las administraciones de trabajo las que facilitan la formación específica destinados en particular a los inspectores (pueden ser impartidos por servicios diferentes del propio ministerio a cargo de la inspección), aunque en general tienen apoyo de los servicios de administraciones públicas generales encargados de la formación de todos los funcionarios. Las universidades y centro técnicos son también importantes formadores en temas técnicos específicos, y prestan normalmente sus servicios a través de convenios específicos firmados con las administraciones o inspecciones.
En relación a los países no industrializados es importante señalar la formación que prestan las organizaciones internacionales, o las ONG en esta materia. También existen acuerdos de cooperación horizontal y programas trasnacionales.
Los programas de formación para inspectores
En general la formación de inspectores a nivel nacional carece de estructuración y programación, en la mayor parte de los países y se focaliza en muchas ocasiones estrictamente en procesos de on the job training en lo relativo a la formación inicial. Esta situación es evidente en el África de habla inglesa donde existe una carencia notable de un verdadero sistema articulado de formación, si bien países como Sudáfrica con el apoyo de la OIT, están realizando enormes esfuerzos para, no sólo formar a los inspectores, sino para generar un programa permanente a través de formación de formadores en todo el país.
Incluso en los países en los que existe un plan de formación, éste no siempre se revisa de forma periódica. En Europa, los planes y/o programas de formación son revisados en general con carácter anual , al menos (en algunos países como Bulgaria o Alemania se revisa con cada cambio legislativo de competencia de la inspección), en lo relativo a la formación permanente. Estas revisiones son principalmente impulsadas por las campañas europeas en el marco del CARIT (Comité de altos responsables de inspección de trabajo).
En el resto del mundo la revisión se hace normalmente ad hoc y se suele centrar en la parte
relativa a la formación inicial.
Es muy frecuente el desarrollo de formaciones especificas cuando se promulga una nueva legislación que debe ser aplicada por los inspectores o cuando se reforman los códigos de trabajo. Existen numerosos ejemplos en todas las regiones y la reforma puede ser en algunos casos, el motor para establecer un verdadero plan de formación.
Existen varios tipos de formación destinada a los inspectores, inicial, permanente, ad hoc y en el trabajo (normalmente unida a la inicial de forma complementaria).
La formación ad hoc está prevista en la mayor parte de países, así como los sistemas tutoriales o formaciones “on the job”, este tipo de formación incluso se establece determinando periodos de duración medios determinados. En efecto en Europa varios países proporcionan formación en el trabajo con plazos pre-establecidos. Este es el caso de Bulgaria (10 días), Chipre, Republica Checa (cuatro meses), Letonia (tres a seis meses), Eslovaquia (un año); España (50 horas por año y sistema de mentores tras la formación inicial). En China cuatro días por año se dedican a formación en el trabajo y en América latina es un práctica habitual bajo el sistema de tutores en países como Brasil (60 días) o Costa Rica (un año). Existe también formación en el trabajo en Malawi, Etiopia y Tanzania, formulada y diseñada sobre bases ad hoc y en algunos casos en función de que existan fondos de donantes internacionales que puedan sufragar los costos, como ha sido reconocido por Lesoto.
En los países árabes, la ausencia de sistemas de formación es también notable, quedando reducida en algunos casos a tutorías ejercidas por los inspectores más antiguos (Yemen y Siria). No obstante en Omán se ha destinado parte del presupuesto del Ministerio de la Mano de obra a la formación, habiéndose habilitado un aula de formación moderna y equipada con ordenadores y útiles audiovisuales. Además la formación se articula de forma sistemática y cubre temas técnicos y temas generales como lenguas o informática. En los Emiratos Árabes Unidos es la propia ley la que establece las obligaciones de formación en temas concretos, como el examen de registros, la seguridad y salud y la legislación laboral, o los principios básicos de productividad y su conexión con las condiciones de trabajo.
En Australia, los inspectores de SST realizan su formación sobre la base de la existencia de un sistema de competencias nacionales para inspectores, cuya compleción permite adquirir un diploma habilitador para ejercer el cargo. Un diploma avanzado puede también conseguirse siguiendo un curso de perfeccionamiento.
Algunos países, como Francia o Reino Unido, han iniciado programas de formación a distancia de inspectores. En efecto HSE ha sido pionero en utilizar enfoques de formación a distancia utilizando análisis de necesidades y resultados (Regulator’s Development Need Analysis, RDNA)
para utilizar de manera más efectiva la formación tanto en competencias profesionales como técnicas. Con objeto de atender la realidad lingüística del país, OSHA en Estado Unidos ha establecido algunos de sus cursos de formación en aula, en inglés y en español, de forma que atiendan a las necesidades de la población de origen latino.
Formación inicial
En África francófona, como se mencionó, la formación se realiza esencialmente en las escuelas de Administración Pública. En Camerún, la formación básica requerida se realiza en la Escuela Nacional de Administración y de la Magistratura, sección trabajo, o en escuelas extranjeras o internacionales cuya lista establece el decreto núm. 133/CAB/PR de 2 de junio de 1977. En el transcurso de su carrera, los inspectores del trabajo disfrutan de una formación continua en forma de prácticas, seminarios o estudios universitarios, bajo los auspicios del Centro Regional Africano del Trabajo (CRADAT).
En la mayor parte de los países de la subregión existe formación inicial y continua, al menos en teoría, en los programas de la administración. La inicial está articulada de forma más orgánica y, según reconocen los propios países, (Costa de Marfil, Gabón, Senegal, Chad) goza de un nivel satisfactorio para las funciones que los funcionarios de la administración de trabajo en general deben prestar. No obstante, ésta parece insuficiente en lo que respeta a la función especializada que presta el inspector y en particular en lo relativo a los conocimientos jurídicos necesarios.
En Argelia se prevé, en los casos de promoción interna de funcionarios, una formación inicial
especial, convirtiendo así a la formación en un medio privilegiado para la mejora de la carrera. La misma norma fija programas y cursos especiales de formación para acceder a cualquiera de los puestos de inspector (inspector principal, inspector central o inspector divisionario). En Marruecos, los inspectores siguen una pasantía inicial de 12 meses en algunas de las delegaciones de empleo, pero no hay que olvidar que son contratados entre los egresados de la Escuela Nacional de Administración o el Instituto Superior de Administración Pública.

En Isla Mauricio, se les imparte una formación intensiva, teórica y práctica, en el seno de los diferentes servicios del ministerio que se encarga de la cartera laboral así como, a algunos de ellos, en el Centro Internacional de Formación de la OIT.
En el África anglófona, la carencia general de programas de formación se manifiesta también en la formación inicial que queda normalmente reducida a cursos de introducción prestados por los departamentos en cargados de la de función pública en general (por ejemplo en Etiopia o Tanzania). En Malawi, los inspectores reciben un curso de orientación por funcionarios del Ministerio. En los Emiratos Árabes Unidos, a los inspectores se les imparten cursos de
introducción al funcionamiento de la administración de trabajo en general. Además reciben
formación práctica a través de tutorías a cargo de un inspector sénior. En los primeros tres meses de su contrato reciben una formación especial en legislación laboral, procedimiento criminal y técnicas de redacción, comunicación y manejo de tiempo, así como en seguridad y salud en el trabajo. Parte de esta formación se realiza en coordinación con la Oficina del Fiscal general. En Líbano existe, pero no de forma sistemática, una formación inicial sobre los principales temas legales y sobre las obligaciones del funcionario público. En Omán, el Ministerio, con apoyo de la OIT, ha puesto en marcha un programa de formación de los nuevos contratados en el que se incluyen temas técnicos y legislación e informática. Este nuevo programa completa la general e insuficiente formación dada a los funcionarios públicos. En Jordania, desde el 2006 los inspectores recién contratados no pueden realizar visitas sino no han recibido una formación sistemática (que combina formación teórica y práctica) de al menos seis meses, según la metodología establecida por el Ministerio de Trabajo.
En Asía se prevén curso de formación inicial en el caso de Vietnam (para concursos externos e internos) y en Indonesia en dónde los inspectores, tras su contratación, deben ser formados en el centro de Formación y Educación en el Ministerio de trabajo con un programa específicamente elaborado. En China, la formación se inicia con la inclusión de los nuevos inspectores en el programa de formación de funcionarios públicos. En cuanto a la duración de la capacitación inicial, los inspectores de SST reciben un mes de formación y los de trabajo tres meses.
En Australia se han previsto cursos iniciales para las dos inspecciones (COMCARE y Fair Work Inspectors) cubriendo entre otros temas, formación sobre las principales normas a aplicar y las diferentes competencias necesarias para realizar las inspecciones. En Nueva Zelandia el periodo inicial de formación es de seis a 12 meses combinado cursos prácticos y formación teórica.
En Europa son diferentes los sistemas de formación en función de la reglamentación interna y los proveedores que las prestan. En Austria, según la ordenanza BGBL núm. 670/1990, la formación inicial de los inspectores del trabajo se completa con diferentes formaciones complementaria, que son previas a su nominación oficial para el puesto: una formación sistemática en grupo en el lugar de trabajo en su ámbito específico de actividad (4 a 6 semanas); una formación práctica individual en el terreno (3 a 8 meses en función de la especialidad del inspector); cursos básicos y especializados (3 a 5 semanas) y un curso para preparar el examen final (8 semanas). Esta formación se prolonga por dos años e incluye temas legales, principios de SST, condiciones de trabajo y métodos y procedimientos de inspección.
En Bélgica, con arreglo al Real Decreto del 20 de septiembre de 1963 sobre la formación profesional de los agentes del Ministerio de Asuntos Sociales, los inspectores principiantes efectúan una pasantía de 12 meses, que incluye cursos, conferencias y una revisión de los conocimientos para preparar el examen final que les habilita como inspectores. En los Países Bajos, los inspectores reciben formación continua en sus dos primeros años (son inspectores en prácticas) y sólo después de dicho periodo se convierten en funcionario estables.
En Chipre, los inspectores son formados por un periodo de seis meses. El programa se prepara y organiza por el Centro de Formación de SST, e incluye formación teórica y práctica, continuándose posteriormente por una formación práctica en el trabajo. En Grecia, los inspectores reciben una formación inicial de tres semanas consistente en un seminario teórico de dos semanas y una semana de prácticas. Al final de la pasantía los inspectores deben redactar un pequeño estudio sobre un tema relacionado con la legislación laboral. En Hungría, la Inspección estableció un sistema estandarizado de formación preliminar para preparar el examen que permite la contratación como inspector y que combina los estudios del aspirante en los temas del programa objeto del examen y un programa de tutoría.
En Dinamarca, los nuevos inspectores del trabajo deben seguir un programa de formación específico que comprende, un curso de veintiséis días de introducción general a la organización y funciones de la Autoridad Nacional del Medio Ambiente de Trabajo y a la legislación aplicable, y una formación específica sobre los conocimientos básicos relativos a la problemática del medio ambiente de trabajo. El programa se completa por un año de trabajo tutorado por mentores (inspectores en funciones) que realizan evaluaciones continuas de la prestación. En Letonia, cuando los nuevos inspectores entran en servicio reciben una formación complementaria de 240 horas. En Estonia, los nuevos inspectores realizan una formación de seis meses que sirve de periodo de prueba. Superado los seis meses son asignados por seis meses más a un inspector sénior que realiza su tutoría. En Bulgaria, la autoridad central (GLI EA) aprobó un programa en el 2008 para la formación de nuevos contratados, inspectores de trabajo y juristas compuesto de nueve módulos técnicos.
En el Reino Unido, además de un diploma inicial, todos los inspectores de seguridad y salud en el trabajo siguen una formación complementaria durante dos años bajo la supervisión de inspectores experimentados. Dicha formación comprende cursos teóricos especializados para que obtengan un diploma superior en seguridad y salud en el trabajo. Además, tienen que recibir una formación en el transcurso de su carrera para consolidar sus competencias. Los que trabajan en la agricultura reciben una enseñanza especializada a fin de que puedan conocer mejor este sector y sus riesgos específicos. Es importante señalar que desde el 2006 ha habido un cambio sustantivo en sistema de formación del Reino Unido, cada nuevo especialista tienen un programa de formación específicamente diseñado individualmente para sus necesidades, en consulta con su supervisor directo y el Especialista de Desarrollo de HSE (puesto especifico y de reciente creación) que asegura la calidad y el desarrollo de la formación.
En Francia, el personal asignado a los cuerpos de inspección sigue una formación inicial de 18 meses en el caso de los inspectores (15 de formación general y tres más a efectuar en los tres años siguientes a su titularización como inspectores) y de 12 en el de los controladores
. La formación se imparte y se coordina por el INTEFP.
Fruto de la nueva ley del 2007, sobre la formación continua para los funcionarios del estado, desde el 2009 se inició en Francia un proceso de reforma de la formación inicial que se concretó y empezó a ejecutarse en el otoño del 2010. El nuevo sistema sigue fundamentándose en los principios tradicionales de la formación de inspectores, pero utiliza un nuevo sistema de evaluación individual y un nuevo sistema de acompañamiento descentralizado de la formación con el apoyo de DAGEMO (Direction de l’administration générale et de la modernisation des services). Así mismo en la formación inicial se ha previsto una práctica de tres meses “en el trabajo” y una pasantía en otro país europeo de un mes.
En Polonia, en el 2009 se introdujo un nuevo currículo de formación inicial de inspectores con cinco meses de formación teórica y práctica (que termina con un examen). La formación se estructura en torno a cuatro módulos (procedimientos administrativos y métodos de inspección: 121 horas; derecho del trabajo: 265 horas; seguridad y salud: 262 horas y, sicología y comportamientos de los inspectores: 52 horas). Para impartir la formación se utilizan expertos internos y externos (poder judicial, universidades, centros de investigación y otras agencias públicas). Todos los cursos se evalúan por los participantes.
Italia establece cuatro meses mínimos de formación inicial para los inspectores, que incluye formación tanto teórica, como pasantías. En Portugal, la formación inicial es de un año, que comprende una fase teórica de cuatro meses y una fase practica de tutoría en una unidad local. Esta formación concluye con un documento final de relatoría de la formación. En España, la formación inicial es de 400 horas, seguidas de una tutoría en el trabajo que se imparten bajo la dirección y organización de la Escuela de formación de inspectores.
En Albania se prevén tres meses de curso de orientación para todo nuevo funcionario, incluidos los inspectores. En Montenegro, la formación de inspectores se limita a dos meses de tutoría en el trabajo. En Lituania el programa de formación básico de los inspectores prevé una formación de entre 290 horas y 420 horas (combinando formación teórica y práctica) dependiendo del bagaje y la competencia de los inspectores (generales, SST).
En América latina también existen diferentes enfoques. En Honduras, una vez que entra en servicio el inspector del trabajo, su formación se ve reforzada, entre otras cosas, por una formación teórica y práctica bajo la supervisión de inspectores del trabajo con experiencia, una jornada de formación profesional sobre la técnica de investigación, y seminarios. En Costa Rica reciben una orientación de carácter informal y reciben una formación práctica en el trabajo durante seis meses antes de iniciar sus funciones de forma oficial. En Brasil se realiza un curso de formación inicial de 90 días, seguido de dos meses de tutoría en el trabajo. En el Salvador se realiza un programa de formación inicial apoyado por la cooperación internacional, habiéndose así mismo puesto en marcha un diplomado de relaciones laborales que sirve para completar la formación de todos los inspectores. En Nicaragua, la Dirección General de trabajo realiza también un programa de capacitación inicial.

En Estados Unidos los inspectores adscritos a OSHA son formados en temas de normas técnicas y, en general en los diferentes aspectos de la puesta en práctica. La formación se imparte en los diferentes centros estatales por todo el país. No obstante y como ya se indicó, existen algunos cursos on line en español.
Formación continua y ad hoc
Para desempeñar las diversas funciones de la inspección del trabajo es necesario tener conocimientos suficientes de diferentes ámbitos del derecho, la economía y las ciencias sociales, así como sobre las ramas técnicas sobre las que deben efectuarse controles y dar consejos e información a los empleadores y a los trabajadores. Este es un proceso continuo. Además, el número de competencias que se requieren de los inspectores es cada vez mayor y más complejo. No cabe duda de que en numerosos países es necesario dominar los útiles informáticos, cada vez más perfeccionados y eficaces, para gestionar y aprovechar los datos estadísticos necesarios para el buen funcionamiento de los sistemas de inspección.
En el período comprendido entre la adopción de los dos Convenios sobre inspección de la OIT de 1947 y 1969, se puso de manifiesto que una formación básica inicial, por muy reforzada que estuviese por una formación complementaria durante un período de prueba, no bastaba para garantizar el mantenimiento de las competencias necesarias a fin de permitir a los inspectores del trabajo realizar con eficacia un trabajo cada vez más complejo. La evolución de la tecnología y de los métodos de trabajo en todos los sectores de la economía se ha visto acompañada de progresos constantes en el conocimiento del impacto de estos factores en la seguridad y salud en el trabajo, y en lo que respecta a la productividad en el trabajo. De esta forma, quedó clara la necesidad de que los inspectores recibiesen formación complementaria a lo largo de su vida laboral. Ello redundó en la adopción de las disposiciones legislativas nacionales pertinentes así como, a nivel internacional, en la adopción del artículo 9, párrafo 3, del Convenio núm. 129, en cuya virtud los inspectores del trabajo, además de recibir la formación adecuada para el
desempeño de sus funciones ya prevista en el artículo 7, párrafo 3, del Convenio núm. 81,
deberán beneficiar de la adopción de medidas encaminadas a proporcionarles formación
complementaria apropiada en su trabajo.
Desde entonces, son varios los países que con mayor o menor envergadura y medios han puesto en aplicación un plan o programa nacional de formación de inspectores, con elementos y currículos diferentes y adaptados a las necesidades de las inspecciones (temáticas y organizativas). No obstante el número de países que, bien no realiza cursos de formación o actualización, o que no articula de forma coherente y conforme a un análisis de necesidades la capacitación de los inspectores, es aún elevado.
En algunos países, la formación de los inspectores se realiza por instituciones técnicas que forman sobre un tema concreto (normalmente SST) a cualquiera de los que pueden ser sus usuarios. Este es el caso de OSHA en Estados Unidos, que cuenta con un instituto de formación en seguridad y salud (con centros estatales) que imparte cursos para inspectores estatales o federales, consultores, otras agencias y al sector privado.
En África francófona si bien se prevén sistemas de formación inicial (el derecho a la formación continua se establece en todas las legislaciones) (ver supra), no existen en la práctica, sin embargo, mecanismos permanentes de formación, accesibles a los inspectores y controladores. En algunos países como en Gabón se menciona la posibilidad de realizar “recyclage” y pasantías verticales y horizontales. En Mali existe formalmente un plan de formación de todos los agentes de la administración, que debe ser elaborado por cada unidad o programa en relación al servicio prestado, sin embargo no se tienen datos de su puesta en práctica.
La mayor parte de la formación continua se realiza a través de acuerdos de cooperación con países donantes (en particular Francia) y se desarrolla en las escuelas nacionales de formación de la administración pública de los diferentes países.
En África de habla inglesa, la inexistencia de programas de formación continua es la tónica general, aunque existen cursos ad hoc sobre temas concretos, en función de fondos internacionales y programas específicos. Países como Etiopia o Suazilandia han impartido
cursos para inspectores en temas de VIH/SIDA y algunos países han desarrollado cursos de
formación en materia de trabajo infantil.
En Kenia a los inspectores se les alienta a recibir formación externa en instituciones especializadas a sus expensas pero con una cierta subvención del Ministerio. En Lesoto la
formación es externa a través de becas financiadas por el gobierno o por fondos internacionales.
En América latina, salvo en los casos de Chile y Brasil no existen programas de formación permanente (salvo los dados en general a los funcionarios por las instituciones o ministerios encargados en general de las administraciones públicas). En estos dos países se desarrolla programa anual de cursos para inspectores sobre temas específicos, en general de actualización y de temas técnicos. Los demás países realizan su formación en función de la existencia de medios y recursos disponibles, y normalmente ligada a la promulgación de nuevas reglas o normas que los inspectores deben aplicar.
En Asia, la inexistencia de programas de formación es la tónica general realizándose formación ad hoc sobre temas concretos en función de fondos, y especialistas y pedagogos disponibles. La formación ad hoc prestada por los propios Ministerios o inspecciones es muy limitada y no sobrepasa media de 10 días por año. En el caso de países con institutos de formación generales como India (ver supra), los acuerdos para realizar formaciones técnicas específicas permiten alcanzar algunos objetivos.
Sólo en el caso de Jordania y de Omán en los países árabes existen atisbos de programas de formación, aunque puede calificarse de formación ad hoc. La formación impartida se centra más en la formación inicial (no hay que olvidar que se trata de “nuevas inspecciones”).
Sin duda el mayor desarrollo de la formación continua se encuentra en Europa, y particularmente en determinados países de la UE. Si bien muchos cuentan con programas de formación y revisión de conocimientos obligatorios (además de cursos voluntarios de diverso ámbito), pocos son los países con un verdadero análisis de las necesidades de formación a la hora de planificar el plan anual de cursos.
En los Países Bajos, el programa de formación es intensivo y requiere en algunos casos xámenes de validación de los conocimientos adquiridos. En efecto para ejercer sus poderes de nvestigación en casos criminales necesitan, como se mencionó, de un diploma emitido por el Ministerio de justicia, que debe ser validado cada cinco años (con un examen). Los cursos de formación continua de la inspección son obligatorios y son realizados y organizado por una “Academia” que es parte del Ministerio en colaboración con la autoridad central de inspección.
En Dinamarca se ha establecido un sistema de evaluación de necesidades anual, basado en entrevistas individuales (llamado el ciclo anual de competencia), que sirve para planificar las necesidades individuales y colectivas. Existen igualmente programas individuales para funciones especializadas (el llamado programa de talentos) que permite adquirir formación avanzada en temas de seguridad y salud. La formación se presta por entidades externas y especialistas de la autoridad de seguridad y salud.
En Irlanda, la autoridad central opera en temas de formación dentro del marco del Sistema de Evaluación, desarrollo y gestión para todo el personal de la administración que incluye la identificación de las necesidades de formación individuales. Los programas de formación incluyen cursos específicos, dentro y fuera de la Autoridad de Seguridad y salud. Igualmente se diseña “briefing” técnicos y cursos para los inspectores involucrados en campañas específicas, y que son en general impartidos por inspectores experimentados y formados.
En Suecia se realiza igualmente un análisis de necesidades de formación y que sirve para desarrollar un plan anual. La mayor parte de la formación desde el 2008 ha sido dedicada a “social skills” en particular a desarrollar liderazgo, trabajo en equipo y estándares de calidad. En el Reino Unido, el sistema de evaluación se realiza en línea por cada inspector (el RDNA mencionado) y sirve para determinar un programa de formación, así como para establecer criterios de seguimiento del mismo. La existencia de material informático (Guidance for Regualtors of Information Point. GRIP) permite la formación en línea y para aquéllas competencias no previstas en el GRIP se desarrollan cursos específicos.
En Polonia se redacta un plan anual de formación sobre la base de una evaluación previa, impartiéndose los cursos mayoritariamente en el centro de formación de Wroclaw. El currículo abarca temas técnicos como temas de deontología, procedimiento informático. En Austria se combinan conferencias generales, con seminarios especializados en temas de SST. Con frecuencia agencias colaboradoras como la Agencia general de Seguros de accidentes (AUVA) organizan seminarios de formación e información sobre temas específicos. Similar programa se realiza en la República Checa, donde se imparten cursos especializados de SST con el apoyo de organizaciones públicas y privadas. Cursos sobre visita de inspección, y sistemas de desarrollo personal se incluyen en el programa y se imparten por la autoridad central.
En Bulgaria, GLI EA con el apoyo del proyecto “Crear capacidad institucional en el Ministerio de trabajo y política social” de la UE, ha realizado cursos de formación técnicos y de mejora de las capacidades de comunicación escrita. En otros países proyecto y programas específicos, también financiados por la Unión Europea, son claves en el desarrollo de los planes de formación (por ejemplo en Estonia, el Programa mejora de la Calidad de la Vida laboral). Italia igualmente utiliza fondos del Fondo Social Europeo para desarrollar la formación de inspectores. El método utilizado para alcanzar mayor números de inspectores fue la formación de formadores y más de 3000 inspectores fueron formados en legislación y procedimientos sancionadores en el 2008. La formación se presta por la autoridad central en coordinación con la Dirección General de Recursos Humanos y Temas generales, según se prevé en el art 18 de Decreto legislativo 124/04, colaborando con otros Ministerios y agencias en la formación para temas específicos, como el caso del tráfico de personas.

En los países bálticos, por ejemplo en Letonia, se elabora un programa anual de formación con modulo específico, complementados con cursos en la escuela de Administración Pública. Igualmente se becan inspectores para seguir estudios superiores especializados y lenguas. Con fondos europeos se ha desarrollado un plan de recursos humanos para la inspección en el 2009, formando funcionarios en la planificación y en la evaluación. En Lituania existe también una estrategia trienal de formación de funcionarios públicos con objetivos estratégicos que contemplan temas técnicos, ética, comunicación oral y escrita, etc. Los planes anuales deben redactarse en función de dicha estrategia y del presupuesto.
En Francia, el proceso de formación se basa en programas de desarrollo de recursos humanos de carácter trienal incluyendo cursos en el INTEFP y cursos descentralizados. El programa de cursos cubre temas técnicos, de gestión, nueva legislación, derecho comunitario e incluso formación de formadores en temas determinados. Además se ha puesto en práctica desde el 2020 un curso de tres meses con tutores a distancia, sobre la base de una nueva fórmula de evaluación de las necesidades individuales de formación. En Portugal en el 2009, la Autoridad de condiciones de trabajo (ACT), que establece un plan anual de formación continua, realizó 18 cursos de actualización y seminarios sobre diferentes temas técnicos y sobre la nueva legislación.
En algunos países como Suecia, los recortes presupuestarios en la inspección han repercutido en los planes de formación, que se han visto debilitados de forma indirecta desde el 2009.

Ibermutuamur

Documentación de prevención de riesgos laborales elaborada por Ibermutuamur Corporación mutua


 

 
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