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Kant

Manuel Kant (1724-1804) nació, vivió y murió en Koningsberg, una pequeña ciudad de Prusia oriental. Kant dedicó su obra filosófica a levantar un entramado racional en el que pudieran convivir estas enseñanzas pietistas con los logros principales de la razón ilustrada.
Kant no es un autor fácil de leer, es muy suyo y su grandeza consiste precisamente en su singularidad.
Hume creía que las impresiones sensibles se transformaban inmediatamente en ideas. Kant descubrió que ese proceso no es tan sencillo, que para ser conocidos, los datos de los sentidos tienen que amoldarse a unos principios a priori.
Según Kant, la Razón Teórica dispone de tres facultades principales:

  1. La sensibilidad, también llamada intuición, que sería la encargada de recoger los datos de los sentidos y formar sensaciones. Su estudio se aborda en una sección denominada Estética Trascendental.
  2. El entendimiento, que sería el encargado de formar juicios por medio de conceptos sobre los datos aportados por la sensibilidad. Kant se ocupa de él en la Analítica Trascendental.
  3. La razón, que sería la facultad que une los juicios para formar razonamientos. Se estudia en la Dialéctica Trascendental.

 Un juicio es la atribución de un predicado a un sujeto, o sea, pensar algo de algo.
En la Estética Trascendental toda sensación se da en un espacio y en un tiempo que pone el sujeto. De modo que el espacio y el tiempo no serían conceptos aprendidos por la experiencia, sino la forma de toda experiencia.
La Analítica Trascendental tiene que ver con el entendimiento, que es la facultad de hacer juicios sobre las sensaciones. En esta sección el objetivo central será averiguar cuáles y por qué son necesarios los conceptos puros a priori del entendimiento. Lo que nos interesa aquí no son los conceptos, sino lo que Kant denomina las categorías. Estas categorías son conceptos a priori necesarios y anteriores a la formación y utilización de los conceptos empíricos, y que constituyen la forma del conocimiento empírico, siendo su materia aquello que viene suministrado por las sensaciones.
Como conclusión de la Analítica Trascendental podemos decir que el conocimiento requiere dos cosas: por un parte, sensaciones y, por otra, la aplicación de las categorías a las sensaciones. Las categorías son, por lo tanto, condiciones necesarias del conocimiento empírico. Tal conocimiento empírico es lo que Kant llama experiencia.
En la Dialéctica Trascendental Kant nos explica que está en la naturaleza de la razón el emplear las categorías mas allá de lo que está dado en el espacio y el tiempo.
Kant ha demostrado que el conocimiento es un proceso en el que la cosa conocida tiene que amoldarse a unas formas que le impone el sujeto conocedor. Eso le permite a Kant distinguir entre el Fenómeno, que sería la cosa conocida, y el Noúmeno, que sería la cosa en sí, desconocida, es decir, antes de ser sentida espacio-temporalmente y antes de ser entendida desde nuestras categorías.

 

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