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Estás en: Inicio > SEGURIDAD VIAL EN RELACIÓN CON LA ACTIVIDAD LABORAL > PROGRAMA DE ACTUACIÓN PARA LAS EMPRESAS . Obligaciones y responsabilidades empresariales

Dentro del entorno laboral, y desde el punto de vista de la prevención de riesgos laborales, no hay que dejar pasar por alto el riesgo de sufrir un accidente de tráfico en el trabajo, tanto in itinere como “in mision”. Es, por tanto, un riesgo potencialmente alto, ya que todos nos tenemos que desplazar en mayor o menor medida hacia nuestro lugar de trabajo, y los daños potenciales pueden llegar a ser severos. En consecuencia, y desde el punto de vista de la prevención, es importante poner todos los medios posibles para evitar este riesgo.
Debido a que existe un potencial riesgo, los trabajadores tienen derecho a una protección eficaz en materia de seguridad y salud en el trabajo. Este derecho supone la existencia de un deber del empresario de protección de los trabajadores frente a los riesgos laborales; el empresario deberá garantizar su salud en todos los aspectos relacionados con el trabajo (LPRL, art. 14).
Para cumplir con sus responsabilidades, el empresario deberá integrar la gestión de estos riesgos dentro de la actividad preventiva de la empresa y adoptar cuantas medidas sean necesarias para la protección de la seguridad y salud de sus trabajadores.
La herramienta básica en torno a la que ha de estructurarse la política preventiva de seguridad vial partirá de una Evaluación de Riesgos. Con esta evaluación se trata de estimar la magnitud de aquellos riesgos que no hayan podido evitarse, obteniendo la información necesaria para que el empresario esté en condiciones de tomar una decisión apropiada sobre la necesidad de adoptar medidas preventivas y, en tal caso, sobre el tipo de medidas que deben adoptarse.
Para hacer esta evaluación, el responsable debe en primer lugar identificar los riesgos a los que sus trabajadores estén expuestos cuando se tengan que desplazar con motivos laborales. Para llevar a cabo la identificación de estos peligros, se han diseñado unas herramientas de evaluación y diagnóstico:
• un cuestionario de identificación de los riesgos viales en la empresa, que ayudará a la empresa a conocer el nivel de riesgo a los que los trabajadores se exponen en materia de seguridad vial. Servirá para poder obtener información de la situación actual de la empresa y así poder adoptar medidas para evitar accidentes.
Se pretende que la empresa tenga una fotografía real de la situación actual: un conocimiento de la situación real de la empresa respecto a qué saben y qué hacen en materia de seguridad vial. Esta evaluación será el punto de partida para desarrollar un programa de actuación al respecto. Se puede apoyar en los resultados obtenidos de los cuestionarios anónimos de los trabajadores.

• un cuestionario de identificación de los riesgos viales para todos los miembros de la empresa. Con este cuestionario se pretende que sea cada trabajador, de manera anónima, quien lo cumplimente para poder autoevaluarse y conocer su nivel de riesgo en los desplazamientos que efectúa.
Se trata de una herramienta de autoevaluación, con la que el trabajador se implique de forma activa y permita que él pueda analizar y extraer sus propios factores de riesgo, para así adoptar las medidas necesarias para evitarlos.
Conllevaría una evaluación de seguimiento por parte del mismo trabajador, que le permitirá conocer el grado en el que se han modificado sus condiciones en lo que respecta al riesgo vial.
Siempre será una herramienta de carácter voluntario, ya que el fin de la misma es conseguir que el trabajador sea consciente del riesgo y actúe para evitarlo. Sin embargo, también puede ayudar a la empresa a identificar los riesgos en materia de Seguridad Vial, ya que aportará información que pueda faltar. .
Los pasos a seguir en el proceso de identificación, pueden ser los siguientes:
1. Determinar el grupo poblacional que pueda verse afectado: normalmente será el conductor, pero también pueden verse afectados pasajeros u otros usuarios de la vía. También deberían considerarse grupos especialmente sensibles o propensos (conductores jóvenes o noveles) y quienes realicen largos recorridos.
2. Analizar los desplazamientos: se trata de hacer un inventario de todo lo que es susceptible, en la actividad de la empresa, de realizar desplazamientos. Para ello, es conveniente solicitar información a los trabajadores para conocer mejor sus desplazamientos.
3. Analizar las condiciones reales de conducción: se han de conocer las condiciones reales del trayecto, las presiones del tiempo, las particularidades geográficas y climáticas, las características de las infraestructuras
viales utilizadas, los medios de transporte empleados, etc.
4. Analizar la gestión de los desplazamientos: organización de los desplazamientos, gestión del parque de vehículos, gestión del personal que tiene tareas de conducción.
Una vez detectado cada peligro, se debe estimar el riesgo para cada uno, determinando la potencial severidad del daño (consecuencias) y la probabilidad de que ocurra el hecho.
Analizado el riesgo al que el trabajador puede estar sometido, se dictaminará de qué orden de magnitud es el riesgo: se valorará, y se emitirá un juicio sobre la tolerabilidad del riesgo en cuestión. Es decir, se ha de decidir si del peligro identificado, es o no aceptable el riesgo que perdura.
Si de la evaluación del riesgo se deduce que el riesgo no es tolerable, habrá que controlar el riesgo mediante la implantación de un Plan de Medidas dirigidas a eliminar o en su defecto a reducirlo.
La LPRL en su art. 16.3, obliga al empresario a "investigar los hechos que hayan producido un daño para la salud de los trabajadores, a fin de detectar las causas de estos hechos". Así mismo, la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS), en su art. 12.3, considera infracción grave: "... no llevar a cabo una investigación en caso de producirse daños a la salud de los trabajadores o de tener indicios de que las medidas preventivas son insuficientes". La investigación de accidentes es, por tanto, necesaria y obligatoria si se producen daños en la salud de los trabajadores.

El proceso de investigación consta de 4 fases diferenciadas:
1. Recogida datos: consiste en recoger y registrar toda la información de lo ocurrido. Hay que tomar datos sobre la vía (dónde ha ocurrido, el estado de la vía, señalización, visibilidad, etc.), sobre los vehículos implicados (daños físicos a los vehículos) y sobre las personas (datos aportados por ellos sobre velocidad, maniobras, etc.)
2. Análisis: consiste en interpretar los datos anteriores.
3. Conclusiones: tras el análisis, se concluye con una versión de cómo se produjo el siniestro.
4. Propuestas de medidas correctoras: se trata de aportar medidas a adoptar para evitar que vuelva a suceder el siniestro.
Se deberá adoptar las medidas adecuadas para que los trabajadores que dentro de sus funciones estén realizar algún tipo de traslado (tanto dentro de la jornada laboral como en los desplazamientos hacia (o del) lugar de trabajo), reciban toda la información necesaria relacionada con:
• los riesgos para la seguridad y la salud que estos traslados conlleven.
• Las medidas y actividades de protección y/o prevención que la empresa adopte para evitarlos. Se detecta una necesidad de establecer un canal de comunicación eficaz bidireccional, porque sólo en una minoría de casos realizan actividades encaminadas a ello. Los medios más empleados son:
• folletos divulgativos
• circulares y boletines internos
• y distintos sistemas de sugerencias
Así mismo, el empresario deberá garantizar que los trabajadores expuestos al riesgo de accidente vial in misión, reciban una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, encaminada a evitar estos riesgos viales, independientemente de la modalidad de contratación y duración que tenga.
Esta formación deberá realizarse en el momento de su contratación, y repetirse cuando se produzcan cambios en las funciones que desempeñe y/o se introduzcan nuevos cambios en el equipo de trabajo (es decir, en el vehículo).
Para poder establecer un procedimiento o programa de formación en seguridad vial eficaz, es necesario primero, identificar las necesidades de formación en esa materia. Periódicamente, es necesario evaluar la eficacia de la formación dada, con el fin de comprobar si los resultados que se obtienen se adecuan a lo planificado.
Una acción complementaria a la formación es el adiestramiento de los trabajadores, llevando a la práctica las enseñanzas recibidas (es decir, formación práctica en la conducción segura).
En los casos de estudio, no superan el 25% los que realizan formación. Esto indica, que sólo un pequeño porcentaje evalúa las necesidades formativas en seguridad vial.
Las actividades formativas que desarrollan, son de dos tipos:
• Formación en seguridad vial o conducción segura: dirigido a todo el personal de la empresa.
• Formación especializada: es la que se imparte a conductores de vehículos especiales y funciones
específicas.

Es necesario hacer hincapié en estas 2 últimas responsabilidades del empresario, ya que este tipo de accidentes llevan implícito una alta incidencia del componente humano, y cuantos más recursos tenga el trabajador, más preparado estará para afrontar situaciones potenciales de riesgo.
El empresario deberá garantizar también a estos trabajadores, la vigilancia periódica de su estado de salud en función de los riesgos inherentes a sus funciones. Se vigilará la salud para determinar el nivel de riesgo derivado de la conducción de vehículos, y se revisarán aquellos aspectos necesarios e imprescindibles para la conducción.
En función del nivel de riesgo de conducción que se derive de la Evaluación de Riesgos y expresado en los órdenes de prioridad, se vigilará la salud con una periodicidad determinada. Esta periodicidad se podrá reducir en función del estado individual del trabajador.
Esta vigilancia sólo podrá llevarse a cabo cuando el trabajador preste su consentimiento. Sin embargo, se pueden dar excepciones cuando el estado de la salud de los mismos pueda constituir un peligro para él mismo o para otras personas. Éste puede ser el caso para determinados puestos, ya que posibles fallos no detectados, por ejemplo, en la vista, pueden crear situaciones potenciales de riesgo.
Pero para ello, es necesario saber primero, qué puestos son esos, realizando para ello, la anteriormente mencionada evaluación de puestos.
Antes de adoptar las medidas que a continuación se proponen, el empresario deberá consultar y permitir la participación de los trabajadores en la adecuación de las mismas.
Tras el análisis de los casos en estudio, se observa que, el 58% de los casos identifican en los puestos de trabajo el riesgo de sufrir este tipo de accidentes. Sin embargo, y a pesar de estos datos, se percibe que, una gran mayoría de los casos estudiados, no tiene incluida la seguridad vial dentro de la política de prevención de la empresa.
Esto es debido a que a pesar de estar identificados, no se adoptan acciones posteriores. Es decir, se observa que en una gran mayoría de los casos analizados, no se han adoptado las medidas planificadas, no se hace un seguimiento del mismo, no se realizan las investigaciones de los accidentes, no existe un canal de comunicación eficaz que aporte información al respecto, no se forma al personal, y no se realiza vigilancias de la salud adecuadas.

 

 

Ibermutuamur

Documentación de prevención de riesgos laborales elaborada por Ibermutuamur Corporación mutua


 

 
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