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Shopenhauer

La mañana del 21 de septiembre de 1860 don Arturo Shopenhauer (1788-1860) apareció muerto en su sillón, con el gesto satisfecho del que se acaba de fumar un buen puro.
Schopenhauer se creyó llamado a despejar la gran incógnita kantiana, el contenido del noúmeno. Su misión fue revelarnos que el noúmeno de Kant es la voluntad. La voluntad es la verdadera y única causa de todo lo que aparece.
Schopenhauer se interesó mucho en el campo de la mística; pero la corriente principal de su pensamiento circula por el cauce de la Ilustración.
Hasta Schopenhauer, la Filosofía había sostenido la primacía del entendimiento sobre la voluntad. “Para querer algo, hay que conocerlo antes”, decía los filósofos, mientras que Schopenhauer dice lo contrario: “Sólo conocemos aquello que queremos conocer”.
La filosofía de Schopenhauer es como un mirador que se asoma a un abismo insondable, al que nunca antes se había acercado la Filosofía, desde que los griegos decidieron levantar sus monumentos filosóficos sobre el suelo sólido y limpio de la racionalidad.
Schopenhauer y, a partir de él, cualquier persona lúcida, no cree en nada. No cree en Dios, en las patrias, en la educación, que era la última  utopía de la Ilustración, no cree en la familia, en la búsqueda de la felicidad, en la libertad, en la amistad, ni siquiera cree en la humanidad.
En oposición a Kant, plantea una ética libre de imperativos e igualmente libre de consejas, una ética centrada en el concepto de renuncia. En esta ética busca la abolición del yo, la lucha contra el egoísmo.
Schopenhauer dice que cuando el individuo reflexiona sobre sí mismo, la voluntad que late en su yole hace creer que es el centro y el núcleo del mundo, por lo que se concede a sí mismo una importancia inmensa. Sin embargo, la vida se encarga de poner las cosas en su sitio a golpes de frustración. Cada ser humano se cree merecedor de toso, pero se enfrenta constantemente a un mundo que le niega esta totalidad que cree suya.
Las vías por las que los individuos privilegiados pueden despegarse de su egoísmo son tres:

  1. El ejercicio de la Filosofía
  2. El disfrute del arte, especialmente la música.
  3. La compasión.

La filosofía de Schopenhauer no es sino una reflexión sobre la renuncia que conduce a un tipo de vida inactiva e inapetente que constituye un nuevo ideal de vida, que podíamos denominar el de la “sanidad laica”.

 

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