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Instituto Galego de Seguridade e Saúde laboral

Rocío Seoane Farré - Antonio Fernández Vázquez - María Inés Carballeira Vilariño - María José García Santos - Fernando Janeiro Pereira

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Factores de riesgo identificados en el sector de la distribución de alimentos. Transporte de cargas: empujes y arrastres

Las lesiones ligadas a la problemática de empujes y arrastres, desde un punto de vista ergonómico, afectan principalmente a la columna vertebral y a los hombros.

Se llama empuje al esfuerzo físico humano en el cual la fuerza motriz se dirige hacia delante y se aleja del cuerpo del operador, mientras éste está de pie o se desplaza hacia delante.

Existen varios tipos de arrastres, entre los que destacamos:

  • El trabajador aplica la fuerza motriz con las dos manos, frente a su cuerpo y orientada hacia él, mientras se desplaza hacia atrás.
  • El trabajador aplica, con una sola mano, la fuerza motriz detrás de su cuerpo y orientada hacia él, con el brazo en extensión, mientras se desplaza hacia delante.

Durante el empuje o el arrastre de un objeto o un equipo el trabajador aplica una serie de fuerzas destinadas a que el objeto llegue al punto deseado. Las más importantes son:

Fuerza inicial. Se denomina así a la necesaria para poner un objeto en movimiento.

Fuerza sostenida. Necesaria para mantener el objeto en movimiento.

Fuerza de parada. Necesaria para frenar el objeto.

Cuando una persona realiza un empuje o un arrastre, actúan sobre su columna vertebral fuerzas de compresión y fuerzas de cizallamiento tanto lateral como sagital.

Actualmente los conocimientos científicos en cuanto a los efectos de las fuerzas de cizallamiento son limitados, aunque se sospecha que la existencia de estas fuerzas implica un riesgo de lesión mucho más elevado que las de compresión.

Debido a este limitado conocimiento las normas existentes al respecto se basan únicamente en las fuerzas de compresión que actúan sobre la columna vertebral. Por lo tanto existen formas de trabajo que no están suficientemente estudiadas, aunque se sospeche que el nivel de riesgo que originan es alto.

Las condiciones ideales para realizar un empuje y/o un arrastre son:

  • El trabajo se realiza con las dos manos.
  • La fuerza se emplea para desplazar o frenar un objeto.
  • La fuerza se aplica de forma regular y controlada.
  • La fuerza se aplica sin utilizar ayudas externas.
  • La fuerza se aplica sobre objetos que están delante del operador.
  • La fuerza se aplica en postura de pie.
  • Son esfuerzos que movilizan el cuerpo entero, es decir: el trabajador está de pie y caminando.

Podremos entonces analizar, bajo estos criterios, las tareas de empujar o tirar de carros, roller, etc. no podremos aplicarlo a las traspaletas y otros útiles de manutención de los que no se tira con las dos manos y que no se sitúan delante del operador.

Factores de riesgo inherentes a la tarea Teniendo en cuenta las particularidades de cada caso, podemos decir que en general el riesgo ligado a la acción de tirar de un objeto es superior al riesgo de empujarlo.

Factores de riesgo inherentes a la tarea

Teniendo en cuenta las particularidades de cada caso, podemos decir que en general el riesgo ligado a la acción de tirar de un objeto es superior al riesgo de empujarlo.

Fuerzas iniciales y sostenidas

Las fuerzas necesarias se valoran en relación con la repetición, la distancia recorrida y la altura de las empuñaduras. Las fuerzas iniciales, necesarias para poner el objeto en movimiento, son siempre mayores que las fuerzas sostenidas, las que mantienen el objeto en movimiento.

Las fuerzas iniciales no se producen solamente cuando se inicia el recorrido, sino también cuando es necesario rectificar una maniobra, o frenar y volver a arrancar el equipo para variar su dirección.

En las rectificaciones de maniobra y variaciones de dirección es necesario ser especialmente cuidadoso con la posibilidad de que se produzcan fuerzas de cizallamiento.

Distancia recorrida

Cuanto más larga es la distancia recorrida, mayor fatiga produce en el trabajador para un nivel de esfuerzo dado. Las largas distancias pueden dar lugar a múltiples rectificaciones de la trayectoria, con el consiguiente aumento del riesgo. Puede aumentar también la exposición a otros factores de riesgo como por ejemplo, las irregularidades del suelo.

Frecuencia de repetición La frecuencia de repetición se analiza en relación con la distancia recorrida, yendo desde un máximo de 10 veces por minuto para una distancia de 2 m, hasta un máximo de 1 vez cada 2 min para una distancia de 60 m.

Posturas adoptadas

La postura modifica la capacidad de ejercer una fuerza determinada, si la postura es incómoda esta capacidad se reduce de forma importante. El riesgo de lesión aumenta debido a las elevadas cargas que soportan las articulaciones y/o los segmentos corporales.

El trabajador debe poder aplicar la fuerza necesaria en una postura estable y equilibrada, debe poder ayudarse aplicando el peso de su cuerpo lo que reduce la importancia de las fuerzas soportadas por la espalda y los hombros.

Debe evitarse siempre las posturas que impliquen torsión, flexión anterior o flexión lateral de la espalda para impedir la aparición de fuerzas de cizallamiento.

La posición de las manos es determinante en la capacidad del trabajador de aplicar la fuerza necesaria, para conseguirlo las manos deben situarse en una zona ni muy alta ni muy baja, la zona ideal es la comprendida entre la cadera y los codos del operador. Igualmente las manos no deben situarse muy juntas, permitiendo una correcta situación de los brazos mientras se está aplicando la fuerza.

Características de los objetos

Entendemos en este caso el objeto como el conjunto formado por la carga y el equipo de transporte.

Altura de las empuñaduras

Una buena concepción de las empuñaduras o asideros es esencial para prevenir los accidentes ligados a este riesgo. Es conveniente que las empuñaduras se sitúen a una altura comprendida entre la cadera y el codo del trabajador (entre 90 y 115 cm).

El tamaño de las empuñaduras debe adaptarse al tamaño de las manos, tanto de las mujeres como de los hombres, su diámetro debe estar entre 3 cm y 4,5 cm. La zona de agarre debe tener una longitud adecuada para permitir la variación del agarre, en especial durante las maniobras. Es necesario también que cuente con una zona libre de al menos 6 cm para prevenir el aumento de tamaño de la mano provocado por un guante.

El diseño del equipo debe permitir la variación de las posturas y los ángulos articulares.

Visibilidad reducida

La altura de la carga no debe molestar la visibilidad del trabajador. Si esto sucediese aumentaría la probabilidad de que el trabajador tuviese que frenar y arrancar el equipo más veces de las necesarias, con la consiguiente elevación del nivel de riesgo.

Adecuación útil de transporte/carga necesaria

El equipo debe ser el adecuado para la carga a transportar. Los límites establecidos por los fabricantes son muy superiores a la capacidad del trabajador y tienen en cuenta únicamente la resistencia estructural del equipo, en ningún momento están pensados en relación con el esfuerzo que debe desarrollar la persona.

Por ejemplo, en líneas generales, los estudios al respecto concluyen que no se debe de transportar en un carro más de 300 kg de peso, hablando siempre de ruedas correctamente dimensionadas, adecuadamente mantenidas, y de una superficie del suelo totalmente lisa, con un coeficiente de rozamiento adecuado.

Adecuación de las ruedas

La elección de las ruedas del equipo es uno de los factores críticos para garantizar fuerzas aceptables. Las ruedas deben estar dimensionadas con respecto a la carga. El equipo debe contar con ruedas direccionales que permitan variaciones en la dirección sin necesidad de frenarlo.

Las ruedas deben escogerse también en relación a la superficie por donde tendrá que circular. Su adecuado mantenimiento contribuirá a reducir las fuerzas de empuje/tracción.

Factores adicionales

Factores adicionales de naturaleza física o mecánica

  • Adecuación de la superficie del suelo: La superficie del suelo debe permitir el adecuado deslizamiento del equipo. Debe estar seca y limpia para evitar resbalones o deslizamientos no deseados. Así mismo no debe presentar deterioro del pavimento, para permitir que el equipo ruede correctamente.
  • Adecuación del calzado: El trabajador debe contar con calzado antideslizante, que procure la adherencia adecuada en relación con el pavimento sobre el que se trabaja. Esto permite la adopción de una postura más correcta y la aplicación de las fuerzas de una forma segura.
  • Existencia de rampas o escalones: No deben existir escalones en el recorrido, en el caso que sea necesaria la existencia de rampas, estas deben tener una pendiente lo más pequeña posible para evitar esfuerzos innecesarios.
  • Pasos y puertas estrechas: Las puertas y los espacios del recorrido deben ser amplias para evitar cambios de dirección forzados. Las puertas deben abrirse automáticamente para no tener que frenar y volver a arrancar el equipo. Todo ello intenta limitar la frecuencia necesaria de fuerzas iniciales y de parada.
  • Malas condiciones de iluminación: Es importante disponer de la iluminación suficiente para permitir a los trabajadores ver claramente lo que hacen y evitar malas posturas de trabajo.
  • Condiciones termo higrométricas: Las temperaturas y la humedad elevadas provocan rápidamente fatiga. Las bajas temperaturas disminuyen la destreza manual y facilitan la aparición de problemas musculoesqueléticos, cuando se realizan esfuerzos.
  • Uso de guantes: Los guantes en general provocan una pérdida de sensibilidad en la mano que limita la destreza manual y provoca la utilización de más fuerza de la necesaria. Es conveniente seleccionar los guantes con el mayor cuidado posible.

Factores adicionales de naturaleza psicosocial

  • Falta de autonomía, imposibilidad de alterar el ritmo de trabajo.
  • Apremio de tiempo.
  • Sistema de remuneración por primas.
  • Trabajo a destajo.

 

 

Ibermutuamur

Documentación de prevención de riesgos laborales elaborada por Ibermutuamur Corporación mutua


 

 
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