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Estás en: Inicio > Riesgos Psicosociales, Riesgos emergentes > Conceptuación social del estrés. ¿Qué es el estrés?

V JORNADAS DE SALUD LABORAL RIESGOS PSICOSOCIALES Riesgos emergentes en los sectores de la FeS-UGT

En el ámbito Europeo. La Agencia Europea encargó un informe cuyo objetivo era evaluar la situación. Dicho informe examina:
• La naturaleza del estrés
• Sus causas
• Su alcance
• La gestión del mismo
Se centra en el entorno de trabajo y estudia sus efectos tanto en el trabajador concreto como en la organización, proporcionando un caso práctico, de una empresa, de gestión del estrés.
El informe sugiere un enfoque práctico para hacer frente al estrés en el trabajo y destaca varias áreas que requieren de investigación para incrementar nuestra capacidad de gestionar el estrés relacionado con el trabajo.
En un estudio llevado a cabo por Koompier (1994) acerca de la situación, del análisis y prevención de los riesgos psicosociales y en concreto del estrés en Inglaterra, Francia, Alemania, Suecia y Holanda, estos autores constatan diferencias entre países en cuanto
al nivel de atención que prestan a la prevención. Señalan además que, este tipo de actuaciones no tienen una prioridad elevada si se las compara con riesgos químicos o físicos.
Por otra parte las intervenciones que se llevan a cabo se caracterizan predominantemente por:
1. Centrar su foco de atención en los individuos, más que en la organización.
2. Atender, sobre todo, a la reducción de los efectos del estrés en lugar de eliminar la presencia de los estresores en el trabajo.
3. Orientarse principalmente a la “gestión del estrés”.

Se ha demostrado que el estrés de origen laboral afecta a millones de trabajadores europeos en sectores laborales de toda índole.
Por ejemplo, en el informe de la Fundación Europea de 1996 Condiciones de Trabajo en la Unión Europea, el 28% de trabajadores afirmaron padecer de problemas de salud relacionados con el estrés (el segundo problema más mencionado después del dolor de espalda, con un 30%). Esta cifra representa aproximadamente 41 millones de trabajadores de la UE afectados por el estrés relacionado con el trabajo cada año y supone muchos millones de jornadas laborales perdidas (se pierden alrededor de 600 millones de jornadas de trabajo anuales en toda la UE por todas las causas en materia de salud de origen laboral).
Este es el principal desafío y motivo de preocupación no sólo debido a los efectos sobre la salud de los propios trabajadores, sino también por los costes o repercusión económica en las empresas y los costes sociales para los países europeos.
De las características, de la evolución del mundo del trabajo, de la investigación europea, se pueden considerar las siguientes conclusiones:
• Un número creciente de trabajadores de más edad.
• El teletrabajo y una utilización cada vez mayor de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).
• La reducción del tamaño de las empresas, la transferencia de la producción, la subcontratación y la globalización con los correspondientes cambios en las pautas laborales.
• Exigencias de flexibilidad por parte de los trabajadores, tanto en términos de número como de función o cualificaciones.
• Una creciente proporción de la población trabajadora en el Sector Servicios.
• Trabajo autorregulado y trabajo en equipo.
Una segunda área de investigación se refiere a la necesidad de ubicar el estrés laboral en el contexto de otros problemas interrelacionados, tales como: las desigualdades sociales, la diversidad social, la edad, el género, la discapacidad o el origen étnico.

Estos aspectos son de esencial importancia para obtener una perspectiva completa para la gestión del estrés en el trabajo.
¿Qué es el estrés?
Nos centraremos en lo que dice el profesor W.B. Canon, de la Escuela de Medicina de Harvard.
Dicho profesor descubrió, que los “estímulos” que causan emociones fuertes, alertan al sistema nervioso autonómico (que es el responsable de preparar el organismo para “la lucha o el escape”).
Años más tarde, en 1936, el profesor Hans Selye denominó “ESTRÉS” a la respuesta de adaptación del organismo frente a situaciones adversas, esporádicas o continuas, o ante el peligro físico o emocional. Esta reacción a influencias, cambios, exigencias o esfuerzo a la que se encuentra expuesto diariamente el individuo, puede tener consecuencias “positivas”, o “negativas”, si la reacción es demasiado intensa o prolongada en el tiempo lo que puede resultar nocivo para la salud.

¿Es nocivo el estrés?
La respuesta es: sí y no.
Etapas del estrés.
El estrés tiende a aparecer cuando los estímulos, por ser demasiados, o insuficientes, sobrepasan el límite de la persona y se prolongan durante un tiempo hasta desembocar en alteraciones físicas y psicológicas.
La respuesta fisiológica a estos estímulos estresantes es un proceso que ocurre en tres etapas:
Estado de alarma.
Al percibir un “factor estresor”, el organismo reacciona automáticamente preparándose para la acción. El sistema nervioso se pone en marcha dando lugar a una serie de reacciones del organismo que conviene identificar a tiempo.
Síntomas que delatan una situación de estrés:
• Dilatación de pupilas
• Sequedad de la boca
• Sudoración
• Tensión de los músculos
• Aumento de la frecuencia respiratoria, cardiaca y de la presión arterial
• Disminución de la secreción gástrica
Una vez que el estímulo desaparece, el sistema nervioso se restablece y retorna a su condición normal.
Estado de resistencia.
Cuando la exposición a factores estresantes continúa, lo cual es frecuente en la vida laboral, el organismo no tiene tiempo para recuperarse; sin embargo, se mantiene reaccionando para tratar de hacer frente a la situación, y entonces empezarán a manifestarse alteraciones para la salud, cada vez más graves, dependiendo del tiempo de exposición al problema.
Este es el momento en que debiéramos empezar a intervenir para cambiar la situación que origina el estrés aplicando medidas correctoras.
Estado de agotamiento.
Tras una exposición larga y prolongada a factores estresantes, la energía de adaptación se agota, por lo que el organismo no es capaz de mantener un equilibrio y resistir la situación.
Sobreviene entonces el abatimiento, la desmoralización, las depresiones y generalmente se produce la baja laboral, con el subsiguiente calvario hasta localizar la enfermedad y curar, si es posible, las secuelas que haya podido dejar el estrés.
A modo general, cuando todas estas situaciones son intensas, crónicas o se repiten a menudo, el resultado de ellas es una amplia gama de enfermedades corporales y mentales que en algunos casos pueden llevar hasta la muerte “por suicidio” o “infarto”.
Cuando controlamos la situación, el estrés se convierte en “la sal de la vida”, en un desafío, y no en una amenaza. Cuando nos falta esta sensación crucial de control, el estrés puede suponer una crisis, lo que es malo para nosotros, para nuestra salud y para
nuestra empresa.
Cuanto más “pisemos el acelerador” cuanto más “revolucionada” conduzcamos la máquina de nuestro cuerpo, antes se desgastará: es lo que se denomina “el beso de la muerte”.
Definición del estrés laboral.
La OIT se refiere al estrés laboral como “el desequilibrio percibido entre las demandas profesionales y la capacidad de la persona para llevarlas a cabo”
El estrés laboral aparece cuando las exigencias del trabajo superan o no se adecuan, a los recursos de que el trabajador dispone para hacer su trabajo. Cuando el trabajador no controla lo que hace, cómo lo hace ó cuándo lo hace el estrés puede comenzar a influir en su rendimiento y su grado de satisfacción.
El primer indicador que parece haberse disparado es el de las quejas respecto a la creciente tensión en el trabajo. ¿Son las actividades laborales hoy más “estresantes” que ayer? O bien, ¿existe una preocupación mayor hoy por factores que siempre han existido ocultos, que por otros problemas ya superados en los países desarrollados, como la fatiga física?
El creciente malestar, en particular la percepción de estrés entre los trabajadores tiene sus orígenes en una creciente intensificación del trabajo consecuencia de las diversas formas de flexibilidad organizativa (una polivalencia funcional, un constante adiestramiento, una individualización del rendimiento y de su recompensa, así como diversos modos de control, informático, por el grupo, etc.).
Nos planteamos si los medios organizativos empleados recientemente para recuperar o mejorar la tasa de beneficio empresarial, en consecuencia, no se estarán logrando a costa de la salud y bienestar de los empleados.
Pero, ¿cómo se consigue “estimular” al trabajador para lograr de él la adhesión a formas de trabajo cada vez más exigentes, y por ello fatigosas? Responder a esta cuestión nos llevará a analizar las nuevas formas en que se ejerce control sobre la actividad de los trabajadores tanto de forma directa como indirectamente.
Diversos estudios de ámbito nacional o transnacional muestran que en los países desarrollados parece estar dándose un relativo estancamiento de la incidencia de riesgos laborales tradicionales (accidentes de trabajo y enfermedades específicas o monocausales), mientras que asciende la prevalencia de enfermedades multicausales, relacionadas con el trabajo, y en particular los síntomas asociados al “estrés”.
La gran variabilidad de reacciones del trabajador a las fuentes de estrés ha originado en el pasado una primacía de los enfoques psicológicos en la investigación sobre el estrés.
Esta es la óptica que prima en la investigación norteamericana, y que a su vez, sustenta la intervención práctica en la mayor parte de las empresas. Se basa en la idea de que el individuo reacciona frente a una situación de estrés con objeto de restablecer el equilibrio perdido. Así, el estrés y los agentes estresantes son considerados como factores individuales, que afectan en función de las sensibilidades o vulnerabilidad individuales, y de la capacidad o incapacidad de la persona de gestionar ese estrés; mientras, los factores organizativos son considerados de forma secundaria.
(1) En Austria, por ejemplo, las consecuencias de la “presión de tiempo” constituye el único factor de riesgo en crecimiento. European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions, 1998. Time Constraints and autonomy at work in the European Union. Dublín.

El desarrollo de esta teoría llevó a la clasificación en “tipos de personalidad” (A o B) en función de su mayor o menor vulnerabilidad frente a los agentes estresores. Así, la personalidad tipo A (podemos calificarla de extremadamente competitiva) tiene más
probabilidades de sufrir consecuencias negativas por estrés, así como personas con otros rasgos psicológicos como ansiedad, introversión, etc.
El enfoque psicológico
• Esta óptica se basa en la idea de que el individuo reacciona frente a una situación de estrés con objeto de restablecer el equilibrio perdido.
• Así el estrés y los agentes estresantes son considerados como factores individuales, mientras que los factores organizativos son considerados de forma secundaria.
La aproximación sociológica, por el contrario, adopta una óptica estructural, poniendo el acento en el contenido del trabajo, la ergonomía, el ritmo de trabajo, y en particular, sobre la relación entre exigencias del trabajo y autonomía que el trabajador posee para gestionar esas exigencias.
Así, el estrés psicológico como consecuencia sería el resultado de ritmos de trabajo elevados, rigidez de horarios, trabajos en aislamiento, monótonos, etc. Sin embargo, una teoría exclusivamente centrada en las demandas que reciben los trabajadores era escasamente explicativa (y operativa) ya que todos los trabajos someten a los trabajadores a alguna clase de tensión, en teoría todos los trabajos serían estresantes.
Durante la década de los noventa se ha producido una cierta convergencia entre estos dos enfoques, con el objeto de solventar la paradoja de que trabajadores con alto estatus ocupacional estaban más satisfechos pese a desarrollar su trabajo sometidos a alto grado de tensión, y otros, sin presión de trabajo no siempre eran los más satisfechos a causa del poco sentido personal que hallaban en él.

La aproximación sociológica:
• Relaciona la demanda (exigencias) y el control que los trabajadores pueden ejercer.
• Como método predictivo para identificar y modificar situaciones potenciales de estrés.
• Así modificando las exigencias del trabajo o el control sobre él, se puede reducir la tensión y los trabajadores pueden alcanzar mayor grado de autonomía.
• Adopta, por el contrario, una óptica estructural, poniendo el acento en el contenido del trabajo:
• La ergonomía.
• El ritmo de trabajo.
• Sobre la relación entre exigencias del trabajo y autonomía que el trabajador posee para gestionar esas exigencias.

R. Karasek elaboró un modelo que relaciona la demanda, (exigencias), y el control que los trabajadores pueden ejercer como método predictivo para identificar y modificar situaciones potenciales de estrés. Modificando las exigencias del trabajo o el control sobre él, se puede reducir la tensión y los trabajadores pueden alcanzar más altos niveles de autonomía. La combinación de estas dos variables da lugar a cuatro grupos:
Modelo demandas/control

De este modelo se derivan dos conclusiones básicas. En primer lugar, la tensión psicológica aumenta cuando lo hacen las exigencias de la tarea y disminuye el control que el trabajador ejerce sobre él. En segundo lugar, los niveles de competencia aumentan cuando
al alto nivel de exigencia le acompaña un alto nivel de control sobre la tarea. Esto significa que los trabajos pasivos pueden resultar agradables desde el punto de vista de la baja tensión, pero no posibilita que el trabajador ponga en juego y desarrolle sus habilidades.
Este modelo, (dominante en el estudio del estrés en el trabajo) por sí sólo no predice las reacciones de estrés, para ello debe complementarse con la variabilidad individual que interpreta y resuelve de forma satisfactoria o patológica las exigencias del entorno.
Lo útil del modelo de Karaseck es que nos permite entender lo que parece una “universal” tendencia hacia mayores quejas de estrés en el trabajo, ya que, los dos grupos de variables que considera: exigencias de la tarea y grado de control sobre ella, agrupa a buena parte de los conceptos que caracterizan los cambios que se están produciendo en la organización del trabajo para desarrollar una tarea encomendada, posibilidad de interrupciones del tiempo de trabajo, repetitividad de las tareas, o velocidad de ejecución (ritmo). Por su parte, el grado de control (autonomía) del trabajador se suele medir con relación a la posibilidad que tiene de modificar el orden de ejecución de las tareas, el método de trabajo e inclusive el ritmo de éste.
La combinación de estas dos variables da lugar a cuatro grupos:
1. Trabajos activos: Los Trabajadores están sometidos a elevadas exigencias pero cuentan con medios para poder controlarlas.
2. Trabajos pasivos: No tiene que hacer frente a fuertes exigencias, ni pueden influir sobre el contenido de su trabajo.
3. Trabajos de mucha tensión: los Trabajadores deben hacer frente a elevadas exigencias y al tiempo no tienen capacidad para controlar las situaciones. Han de adaptarse pasivamente a exigencias siempre cambiantes, y a veces contradictorias.
Estos trabajadores están más expuestos a sufrir enfermedades coronarias, hipertensión y arteriosclerosis.
4. Trabajos de poca tensión: Los Trabajadores se hallan sometidos a bajas exigencias y tienen suficiente capacidad de control.
Enfermedades del trabajo y enfermedades profesionales.
No debemos confundir “accidente laboral” con “enfermedad derivada del trabajo”. La posibilidad de considerar el estrés como accidente laboral es un tema que ha estado presente en los medios de comunicación durante los últimos años, así como las enfermedades psíquicas y físicas producidas por el estrés laboral no son patologías tipificadas claramente como enfermedad laboral, por lo que, probar su designación como tal, resulta muy difícil.
De acuerdo al artículo 84 del texto refundido de la Ley de Seguridad Social solamente se consideran accidente de trabajo a las lesiones corporales sufridas con ocasión o por consecuencia del trabajo realizado por cuenta ajena.

Ibermutuamur

Documentación de prevención de riesgos laborales elaborada por Ibermutuamur Corporación mutua


 

 
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