Lider mundial en español
 
Crisis en España
Crisis economica en España
Empleo - trabajo - tendencias - mercado laboral - formación - persona - empresa -
Trabajo, contrato, empresario, contrato temporal
Peso mochilas
El peso de las mochilas que día a día nuestros hijos tienen que soportar cada vez que van clase, en ocasiones es exagerado
Infarto: Accidente de trabajo
Opiniones sobre la declaración del infarto de miocardio como accidente de trabajo
 
 
 

 

 

General
Top descargas  
Elergonomista
Objetivos
Contenido
Estadística
Imágenes
Notas técnicas
Carga física
Carga psíquica
Condiciones ambientales
Organización empresarial
Normativa comunitaria
Normativa extracomunitaria  
Formación
Utilidades
  Ourense
  Enlaces
  Galería multimedia
  Suscripciones
  Jurisprudencia
  Servicios de Prevención
  Biografías
  Software
Derecho sindical
Derecho sindical
Seguridad Social
Asociaciones Ergonomía

EMPLEO - TRABAJOTrabajo

Necesidades humanas. Abraham Maslow

Teoría de los dos factores. Frederick Herzberg

Antropometría
Producción y productividad
Métodos de trabajo
Liderazgo. Entrar
Modelos de organización de trabajo y producción
Producción en masa
La seguridad social en España

Estás en: Inicio > Riesgos Psicosociales, Riesgos emergentes > Los Riesgos Psicosociales desde la perspectiva de género

D.Juan Carlos Bajo Albarracín. Presidente de ANEPA


La precariedad laboral, la asunción de cargas no compartidas y la desigualdad de oportunidades conduce a las mujeres hacia una situación de riesgo para su seguridad y salud.
Junto con las mujeres, la inestabilidad laboral que sufren los jóvenes hace que se vean obligados a asumir riesgos laborales, ante la escasa duración y bajos salarios de los mismos.
Es a los trabajadores, mujeres, jóvenes y trabajadores de origen extranjero a quienes con más frecuencia se les aplican prácticas menos saludables.
Las condiciones de trabajo determinan la vida y la salud de las personas, pero estas no afectan de igual manera según: la clase social, la ocupación, el género, la edad, eterminan la relación trabajo salud.

Partimos que desde la organización del trabajo en las empresas están diseñadas mayoritariamente por y para patrones masculinos, que dificultan las relaciones laborales, generan diferencias de trato por género, ó aumentan las exigencias mentales de las
trabajadoras.
Las manifestaciones del estado de estrés crónico en la biología y la psicología son diferentes en función del sexo.
Es en el sector servicios donde se concentran en mayor número los trabajos feminizados, por lo que a la hora de plantear la evaluación de riesgos debemos tener en cuenta los factores de riesgos laborales que afectan de forma específica a las mujeres.
Al igual que la exposición a riesgos de seguridad, higiene o ergonómicos, tienen consecuencias para la salud de los trabajadores/ as, que se traducen en accidentes de trabajo, enfermedades profesionales o enfermedades relacionadas con el trabajo, también
la exposición a riesgos de índole psicosocial tiene consecuencias negativas para la salud de los trabajadores/as, tanto de naturaleza física como psicológica (cansancio y/o fatiga crónica, dolores musculares, sensación de tensión y/o irritabilidad, dolores de cabeza, dificultades para conciliar el sueño, sensación de agobio, dificultades digestivas, dificultades de concentración, etc.).
En este informe recopilamos datos sobre cómo y de qué forma afectan los factores y iesgos psicosociales a hombres y mujeres que desempeñan su actividad laboral en sectores dónde existe una mayor presencia femenina, con el objetivo de poner en evidencia la existencia de posibles diferencias con respecto a su incidencia con razón de sexo, y que indicadores pueden tener una influencia mayor o de forma diferente a trabajadores y trabajadoras.
El 38% de los encuestados manifiesta tener síntomas de cansancio y/o fatiga crónica, mismo porcentaje que padece dolores en cuello, espalda y hombros. Un 31% se siente nervioso e irritable frecuentemente, el 29% padece dolores de cabeza recurrentes, un
26% dice que le cuesta conciliar el sueño, el 26% tiene ataques de ansiedad, presión en el pecho y sensación de agobio y a un 24% le cuesta mantener la concentración en el trabajo. Son las mujeres las que padecen con mayor frecuencia estos síntomas físicos y/o psicológicos relacionados con el trabajo.
Así pues, un 46% de las mujeres padece frecuentes dolores en hombros, cuello y espalda, frente al 28% en de los hombres. Asimismo, el 43% de las mujeres sufre cansancio y/o fatiga crónica habitualmente, por un 32% en el caso de los hombres. Situación similar nos encontramos si hablamos de dolores de cabeza recurrentes, los cuales afectan a un 35% de las mujeres, por un 21% de los hombres.
También las mujeres expresan padecer más habitualmente irritabilidad y/o nerviosismo (34%), sensación de agobio (29%), problemas para conciliar el sueño (28%) y dificultades para mantener la atención y/o concentración (27%), que sus compañeros varones – 27%, 21%, 23% y 21% respectivamente.
Estrés ocupacional.
Los trabajadores y las trabajadoras expuestas a ambientes potencialmente estresantes tienen una mayor frecuencia en la manifestación de síntomas físicos y psicológicos relacionados con el trabajo.

Entre las consecuencias físicas destacan los trastornos gastrointestinales, cardiovasculares, respiratorios, endocrinos, musculares, dermatológicos sexuales,… Mientras que entre los síntomas psicológicos encontramos alteraciones del sistema nervioso, trastornos del sueño, depresión, ansiedad, trastornos afectivos y de la personalidad.
Las mujeres con elevado riesgo de padecer estrés laboral revelan más habitualmente padecer los síntomas considerados con relación al trabajo, que los hombres bajo la misma situación laboral.
Estas diferencias son especialmente significativas en el caso de los dolores de cuello, hombros y espalda (51% Mujeres, 32% Hombres), los dolores de cabeza recurrentes (40% Mujeres, 25% Hombres).
Burnout.
Los síntomas asociados a burnout los podemos clasificar en tres grandes grupos: psicosomáticos (fatiga crónica, dolores de cabeza y musculares, insomnio, pérdida de peso, trastornos digestivos), conductuales (absentismo, presentismo y bajas laborales, distanciamiento en las relaciones personales, gritos frecuentes, conflictos con los compañeros/as,…) y emocionales (Irritabilidad, ansiedad, depresión, frustración, impaciencia, desorientación,…). A continuación analizamos algunos de ellos.
Los síntomas más frecuentes que afectan a los trabajadores/as desgastados profesionalmente son el cansancio y la fatiga crónica (55%), la sensación de irritabilidad y nerviosismo frecuente (49%), los dolores en cuello, hombros y espalda (48%), la sensación constante de agobio, dolor en el pecho, ansiedad (42%), los dolores de
cabeza recurrentes (41%) y las dificultades para conciliar el sueño (40%).
Son las mujeres las que revelan una mayor frecuencia en la aparición y prevalencia de estos síntomas, especialmente en el caso de la sensación de irritabilidad y nerviosismo (62% Mujeres, 46% Hombres), dolores musculares en cuello, hombros y espalda (57%
Mujeres, 36% hombres), las dificultades para la conciliación del sueño (48% Mujeres, 32% Hombres) y la sensación de agobio y ansiedad (47% Mujeres, 35% Hombres).
Violencia en el trabajo.
Entre los trabajadores/as que trabajan en entornos laborales con riesgo de sufrir violencia en el trabajo, en cualquiera que sea su manifestación – física, verbal o en los comportamientos, destacan como patologías relacionadas con el trabajo tales como: dolores en cuello, hombros y espalda (59%), sensación de irritabilidad y nerviosismo (53%), sensación de agobio y ansiedad (51%), dolores de cabeza recurrentes (49%), Dificultades para concentrarse y mantener la atención (46%) y problemas para dormir (44%).
Las mujeres se quejan más habitualmente de dolores en cuello, espalda y hombros (66% Mujeres, 50% Hombres), o de las dificultades para conciliar el sueño (57% Mujeres, 40% Hombres). Mientras que los hombres revelan una mayor sensación de cansancio y fatiga
crónica (59% Hombres, 30% Hombres).
Acoso psicológico laboral.
Los síntomas que con más frecuencia revelan los trabajadores/as expuestos a ambientes laborales psicológicamente agresivos son cansancio y/o fatiga crónica, dolor en cuello, hombros y espalda, irritabilidad y nerviosismo, sensación de agobio, y ansiedad y dolores
de cabeza recurrentes.
Las mujeres padecen más frecuentemente de cansancio y/o fatiga crónica (66% Mujeres, 55% Hombres), dolores en cuello, hombros y espalda (65% Mujeres, 47% Hombres) y dolores de cabeza recurrentes (52% Mujeres, 37% Hombres).
El acoso sexual en el trabajo como riesgo laboral.
El acoso sexual constituye un grave riesgo para la salud, y la probabilidad de existencia en todos los ámbitos es alta, pero especialmente en laboral y en algunas profesiones en concreto.
Las normas y los acuerdos internacionales afirman que todos los empresarios, tanto públicos como privados, son responsables del mantenimiento de ambientes de trabajo exentos de riesgos.
Prevención del acoso sexual en el trabajo.
Medidas propuestas por el código de conducta comunitario:
• Elaboración de una “declaración de principios”.
• Comunicación suficiente de dicha declaración.
• Formación y sensibilización de los mandos intermedios.
• Formación y sensibilización de todos los implicados en el procedimiento de tutela.
• Imposición explicita a todos los trabajadores y mandos de la empresa de la obligación de cumplir la declaración.
• Creación de procedimientos específicos de tutela adecuados y eficaces
• Nombramiento de un “asesor confidencial”.
• Previsión de sanciones disciplinarias adecuadas a la gravedad del acoso.
• Protección del denunciante contra las represalias así como de todo implicado en el procedimiento de tutela.
Existen diversas medidas de carácter preventivo más o menos eficaces pero su efectividad en todo caso depende de la voluntad política de hacer respetar el derecho a la dignidad y la salud de los trabajadores en los centros de trabajo.

Algunos de riesgos laborales a los que puede estar expuesta la trabajadora en el desarrollo de su actividad laboral son, entre otros:
los golpes violentos, la conducción de vehículos con vibraciones de baja frecuencia a todo el cuerpo, la manipulación manual de cargas, la exposición a niveles de ruido, las radiaciones ionizantes, las electromagnéticas, los cambios bruscos de temperatura, las posturas forzadas o continuadas, los ritmos de trabajo , las jornadas de trabajo prolongadas, los turnos irregulares de trabajo, la imposibilidad de realizar pausas en el trabajo, la exposición a agentes químicos y biológicos, la contaminación laboral, el tabaquismo
activo y/o pasivo, la turnicidad y/o el trabajo nocturno, el estrés laboral.
Las normas de prevención relacionadas con la maternidad configuran un tipo de protección dirigido específicamente al colectivo de mujeres, y dentro de el, a las que se encuentran en situación de embarazo, parto reciente o lactancia.
La situación de embarazo, maternidad o lactancia, obliga a un tratamiento específico de los riesgos, en concreto de las consecuencias físicas que en la salud puedan afectar a la madre o al feto.
La fatiga tanto mental como física aumenta considerablemente durante la gestación y la lactancia como consecuencia de los cambios fisiológicos. Ello puede obligar al ajuste en la organización del tiempo de trabajo, con relación a la jornada máxima, las horas extraordinarias, los turnos o las pausas, trabajo a turnos o nocturno.
Estrés laboral. Efectos sobre el desarrollo del feto.
Las situaciones de estrés durante el embarazo no son algo deseable ni para la madre ni para el hijo. Según ponen de manifiesto diferentes estudios realizados en la materia, al igual que ocurre con otros aspectos durante la gestación, como pueden ser el consumo
de alcohol, o tabaco, el estrés materno no sólo afecta a la madre, sino que, en mayor o menor medida, tiene consecuencias para el feto.
El cortisol. La hormona del estrés.
En situaciones normales las células de nuestro cuerpo utilizan la energía en actividades metabólicas tales como reparación, renovación y formación de nuevos tejidos. Sin embargo, cuando se produce una situación de emergencia, tensión o estrés nuestro
cerebro envía un mensaje a las glándulas adrenales para que liberen cortisol. Esta hormona, conocida también como hormona del estrés, hace que el organismo libere glucosa a la sangre para enviar cantidades masivas de energía a los músculos, paralizando
las funciones anabólicas de recuperación, renovación y creación de tejidos y permitiendo que el organismo cambie su metabolismo para hacer frente a esta situación de alarma.
Ante una situación de estrés puntual, una vez superada la emergencia los niveles hormonales y los procesos fisiológicos vuelven a la normalidad, en cambio, cuando la situación de estrés persiste, sus efectos son muy perjudiciales. El cansancio, la ansiedad, depresión o la facilidad para enfermar, son algunos de los efectos relacionados con esta exposición a un estrés crónico.
Por otro lado, diferentes estudios demuestran que el feto percibe el estrés materno y que reacciona simultáneamente, ante estas situaciones.
La presencia de cortisol en el líquido amniótico que rodea al feto está directamente relacionada con los niveles de esta hormona en la sangre de la madre. El cortisol pasa a través de la placenta al feto y su presencia en el líquido amniótico producido en su mayor
parte por el feto es el reflejo de su exposición a esta sustancia.
Efectos del estrés sobre el desarrollo del feto.
La exposición de mujer a situaciones de estrés durante el embarazo e importantes repercusiones sobre en el normal desarrollo del feto. Una fuerte presión en el trabajo, ritmos intensos de trabajo, jornadas laborales superiores a las 32 horas semanales, las dificultades para conciliar la vida laboral y personal,…., especialmente en el primer trimestre de gestación, parecen estar relacionados con un mayor riesgo de tener un parto prematuro o un bajo peso al nacer. Otros estudios ponen de manifiesto que el estrés de la
madre puede tener un mayor impacto sobre el riesgo de muerte fetal.
El desarrollo neurológico del feto también puede verse afectado por el estrés materno. La desregulación genética, la destrucción de neuronas y sus conexiones, la inhibición del desarrollo dendrítico
– desarrollo de prolongaciones ramificadas de las células nerviosas, a través de las cuales se reciben los estímulos externos
– el desarrollo inadecuado del cuerpo calloso – haz de fibras nerviosas más extenso del cerebro – y el cerebelo, son algunos de los mecanismos por los que el estrés materno afecta al desarrollo neurológico fetal.
Otras alteraciones, como trastornos de conducta, hiperactividad, déficit de atención y alteraciones emocionales, especialmente du rante el tercer trimestre de embarazo, también parecen estar relacionadas con niveles elevados de estrés y ansiedad de la madre.
Trabajo a turnos y/o nocturno.
El trabajo a turnos y/o en horario nocturno también supone un riesgo añadido para la mujer embarazada y el feto. Existen estudios que aportan evidencias sobre la influencia de la turnicidad sobre frecuencias más elevadas de partos prematuros, bajo peso
del feto al nacer o riesgo espontáneo de aborto. Asimismo, parece existir una relación entre el trabajo a turnos y una menor fecundidad en la mujer.
Conclusiones:
Existen diferencias significativas entre hombres y mujeres en determinados factores de riesgos psicosociales en el trabajo ya que se perciben de forma desigual en ambos sexos. Diferencias que tienen repercusión en la salud dado que la sintomatología de las mujeres es diferente en intensidad y en percepción.
Desde hace unos pocos años la promoción de la igualdad se ha convertido en un aspecto importante y relevante de la política social de la Comunidad Europea (y ésta incluye igualdad en las condiciones de trabajo). En este sentido, la importancia del género fue
incluida por Comisión Europea como una de las estrategias para la seguridad y la salud en el trabajo desde el periodo comprendido entre el 2002-2006.
La política comunitaria en materia de salud en el trabajo viene asumiendo en los últimos años nuevas dimensiones, en cuanto que no se preocupa sólo de eliminar o reducir accidentes y enfermedades profesionales, sino a promover un verdadero «bienestar en el
trabajo», psicofísico, moral y social, como se define por la OIT y la OMS la Comisión Europea y, el Consejo Europeo.
Así pues nuestro interés se ha centrado en el estudio de las diferencias entre hombres y mujeres para comprobar si los factores de riesgo psicosocial son diferentes en función del género.

La cultura de la prevención dominante produce una prevención “masculinizada” constituyéndose el hombre como sujeto de estudio, haciendo cambiar a la mujer. Casi todos los riesgos preventivos se dirigen a lesiones que son más visibles y que derivan
en accidentes de trabajo, restando importancia a aquellos riesgos que producen enfermedades profesionales y patologías relacionadas con el trabajo, que son los que más influyen en los sectores feminizados.
Otros de los factores psicosociales que afectan a la salud de las mujeres es la segregación vertical y horizontal en el mercado laboral, relacionada con expectativas y motivación de empleo.
El embarazo, la posibilidad del mismo, la adopción y el acogimiento de personas dependientes son también razones que dificultan el acceso y estabilidad a las mujeres al mercado laboral. La maternidad es concebida como algo ajeno a la empresa y a los intereses de la misma, por lo que se percibe como un coste económico que el empresario/a no desea asumir.
Todos estos factores que rodean las condiciones de trabajo de las mujeres producen uno
de los mayores riesgos para la salud como es el estrés, debido sobre todo a la acumulación de tareas monótonas, carentes de iniciativa, de autonomía, de poca cualificación, etc.
Por tanto, como podemos comprobar que las mujeres están expuestas a los mismo riesgos que los hombres, pero que son las características y roles que las asigna la sociedad, la que hacen que sean más vulnerables ante los riesgos psicosociales.
La evaluación de estos riesgos, el establecimiento de las medidas preventivas necesarias y el control de su implantación en la empresa, así como su integración en toda la estructura jerárquica, son fundamentales para lograr el principal objetivo, que no es otro que conseguir centros de trabajo física, psicológica y socialmente, saludables y seguros.

Ibermutuamur

Documentación de prevención de riesgos laborales elaborada por Ibermutuamur Corporación mutua


 

 
2009 Comunidades de divulgación científico técnica. Elergonomista.com - Administración de empresas - Alimentación - Biofísica - Biología - Botánica - Biology - Cardiología - Denominación de origen - Ecología - Derecho romano - Enfermería - Farmacología - Fisiología animal - Fisiología vegetal - Fisioterapia - Fitoterapia - Historia - Marketing - Microbiología - Galénica - Geriatría - Paris - Patología - Psicología - Química - Relaciones Laborales - Salud Pública - Técnicas instrumentales - Traumatología  
Elergonomista.com, recursos sobre Seguridad y Salud Laboral en internet